EL FINANCIERO / NTRZACATECAS.COM
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La inversión y el consumo en México presentaron un desempeño negativo durante junio, lo que evidencia un ‘tropiezo’ de la actividad económica.

Analistas consultados señalaron que el crecimiento económico continuará en la segunda mitad del año, aunque a un ritmo más modesto conforme las personas mantienen precauciones por el Covid-19.

El indicador mensual de Consumo Privado en el Mercado Interno (IMCPMI) descendió 0.8 por ciento a tasa mensual durante el sexto mes del año, luego de tres meses consecutivos con avances, de acuerdo con los registros del Inegi.

Este indicador “mide el comportamiento del gasto realizado por los hogares residentes del país en bienes y servicios de consumo, tanto de origen nacional como importado, aunque quedan excluidas las compras de viviendas u objetos valiosos”, señaló el instituto.

Los consumidores mexicanos mostraron su preferencia por las mercancías nacionales sobre las importadas.

El consumo de bienes importados descendió 0.9 por ciento durante junio, luego de un avance de 6 por ciento el mes anterior.

Por su parte, el consumo de productos nacionales presentó una contracción de 0.5 por ciento a tasa mensual. Lo anterior representó su segundo mes con bajas.

En el interior, la demanda de bienes nacionales cayó 2 por ciento respecto al mes anterior.

Para el caso de la demanda de servicios, avanzó 0.7 por ciento mensual, su octavo mes de avance.

En su comparación anual, el consumo privado en el mercado tuvo un incremento de 19.1 por ciento en junio con cifras desestacionalizadas.

De manera desagregada, del total de las mercancías importadas, la compra de bienes semiduraderos presentó un aumento de 35.5 por ciento a tasa anual, con base en cifras originales; los duraderos subieron 95 por ciento, y los no duraderos avanzaron 29.5 por ciento.

Mientras que las mercancías nacionales de consumo duradero escalaron en 40.2 por ciento a tasa anual, mientras que el consumo de los bienes no duraderos bajó 6 por ciento, y los semiduraderos aumentaron 47.5 por ciento, en cifras originales.

Por su parte, el Indicador de la Inversión Fija Bruta (IFB) disminuyó 1.8 por ciento a tasa mensual, lo que representó su mayor caída desde septiembre del 2020, ante la continuidad de los problemas de suministros y el incremento en los casos por coronavirus.

Los gastos en construcción disminuyeron 2.9 por ciento, y los gastos totales realizados en maquinaria y equipo cayeron 0.4 por ciento.

“Hay elementos para decir que el impulso que vimos en los meses de marzo y abril en la economía han perdido tracción, y en junio vimos que el IGAE y todos sus elementos registraron pérdidas”, indicó Ernesto O’Farrill, presidente de Grupo Bursamétrica.

Factores en contra

El experto agregó que hay tres factores por los cuales se verá esta desaceleración hacia delante en la economía; “en primer lugar, los cuellos de botella y la falta de insumos que se dan en distintas industrias a nivel global”.

Detalló que un segundo factor tiene que ver con la cuestión interna, por la crisis de confianza por la que atraviesa el país, que a su vez lleva a contracciones en la IFB, afectando al empleo y la reactivación del mercado interno. Por último, está la tercera ola de Covid-19″.

Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina de Goldman Sachs, señaló que las perspectivas para la economía son moderadamente positivas, pero señaló que el impulso hacia adelante se está debilitando claramente.

“Esperamos que la recuperación continúe durante el resto de 2021 respaldada por una mayor flexibilización de los protocolos de distanciamiento social, con una parte significativa de la población vacunada para finales de este año”, apuntó.

Sin embargo, agregó que un escenario Covid todavía desafiante, la alta inflación, el aumento de las tasas, la disminución de los indicadores de confianza y el debilitamiento del impulso de la actividad estadounidense limitan la recuperación.

“Los indicadores muestran una desaceleración en el ritmo de la recuperación de México, esto es debido a la variante delta y también por una cautela en los consumidores, dado que en el mercado laboral se ha visto una recuperación principalmente en la informalidad y la subocupación que sigue siendo un tema”, dijo a El Financiero Bloomberg, Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base.

La analista advirtió que si la IFB sigue decreciendo será un gran problema ya que este indicador determina el crecimiento a largo plazo. “Los resultados limitarán la actividad económica; si veníamos creciendo 2.5 por ciento en promedio hacia el 2018, será después del 2023 cuando podremos alcanzar tasas de crecimiento alrededor del 1.5 por ciento si no se hace algo”.

Por su parte, Ricardo Aguilar Abe, economista del Grupo Financiero Invex, destacó que “la economía registrará una desaceleración en el corto plazo y el principal lastre serán las manufacturas debido a la interrupción de las cadenas de suministros que han afectado a la producción y no vía los indicadores de demanda agregada”.

Añadió que por el lado del consumo se podría observar una recuperación impulsada por los servicios gracias a la reapertura y la falta de restricciones a la movilidad por parte de las autoridades, por lo que puede mantenerse firme hacia delante.

Recuperación en industria manufacturera se debilita

La actividad manufacturera en México presentó un débil desempeño durante julio, muy por debajo del reportado en los meses previos.

De acuerdo con los resultados del Indicador Mensual Oportuno de la Actividad Manufacturera (IMOAM), se estima un crecimiento anual de 4.5 por ciento del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) en el séptimo mes, con base en cifras originales.

Dicho resultado se da luego de un avance de 16.3 por ciento en junio y de 48.0 por ciento en mayo, que se explica principalmente por la baja base de comparación del año anterior, ante las restricciones implementadas para hacer frente a la crisis sanitaria.

En la variación mes a mes, aunque con cifras originales, lo que implica un ‘ruido estacional’, por lo que sería una cifra aproximada, el indicador de las manufacturas apunta a una contracción de 1.95 por ciento, de acuerdo con los registros del INEGI.

Ernesto O’Farril, presidente de Grupo Bursamétrica, estima una caída mensual de 1.3 por ciento para esta industria en el séptimo mes y un avance de 5.8 por ciento a tasa anual.

El especialista prevé que en el corto plazo la manufactura seguirá presentando un débil desempeño; sin embargo, considera que con la mejoría que se observa en el mercado interno, ya que terminaron las medidas de confinamiento social en varias ciudades del país, y con la economía norteamericana que está atravesando por una fuerte recuperación, la industria puede mejorar.

En las cifras acumuladas entre enero y julio del presente año, el índice de la actividad industrial apunta a un avance de 13.8 por ciento anual, que se compara positivamente con la caída de 14.8 por ciento reportada en el mismo lapso de 2020. No obstante, se encuentra 3.0 por debajo del nivel registrado en igual periodo de 2019.

“Seguimos en los niveles de principios del año pasado, justamente antes de la caída de la primera y segunda oleada de Covid-19, entonces con estos datos de límite superior e inferior, quiere decir, que las manufacturas siguen creciendo y seguirá con esta tendencia”, apuntó Amin Vera, subdirector de Análisis Económico en Black Wallstreet Capital.

El experto añadió que las manufacturas es el único sector que continuará avanzando, “el rebote tan fuerte que se vio en los meses anteriores fue porque es un sector que está muy ligado a las cadenas productivas en Estados Unidos y mientras siga mejorando su actividad aquel país es probable que la manufactura siga creciendo”.

Los indicadores del IMEF apuntan a un mayor deterioro de las manufacturas en agosto, ya que en ese mes el índice que mide la actividad de este sector reportó un descenso de 0.6 puntos.

El organismo apuntó en un reporte reciente que los resultados apuntan a una desaceleración en la economía, que puede ser a consecuencia de las implicaciones del repunte de los casos de Covid.

El indicador de consumo tuvo su contracción más profunda desde mayo del año pasado. (Shutterstock)


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