AGENCIA REFORMA/NTRZACATECAS.COM
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CIUDAD DE MÉXICO. En promedio, el 58 por ciento de los niños que presenciaron violencia en sus hogares resultó afectado en su aprendizaje durante la pandemia, al grado de no poder comprender un texto o resolver una operación matemática, según una investigación.

México es una de las naciones más rezagadas respecto al aprendizaje en matemáticas y lectura entre los países integrantes de la OCDE, y la violencia registrada durante el confinamiento por Covid-19 repercutió en los estudiantes, documentó la organización Mexicanos Primero.

Para la tercera entrega del estudio «Equidad y regreso: Primero lo socioemocional», se aplicaron encuestas en más de 2 mil hogares en el sur del País entre abril y mayo de 2021.

A los educandos de tercero y cuarto de primaria se les aplicaron pruebas de lectura y matemáticas de acuerdo a su grado escolar.

El 58 por ciento es el promedio obtenido entre ambos grados y materias, pero los resultados más preocupantes son los que arrojaron los ejercicios numéricos.

A los alumnos de tercer grado de primaria se les pidió resolver una resta, y el 39.4 por ciento de los niños que vivían en hogares donde se respondió que hubo más peleas o discusiones por la pandemia, no pudo resolver la operación de manera correcta.

En tanto, un 34.8 por ciento de los educandos con familias con menos violencia tampoco pudo acertar en el resultado.

El problema aumentó en el cuarto grado de primaria, según el estudio.

A los estudiantes se les pidió resolver una división, pero el 81.7 por ciento de los que vivían en hogares con más violencia no pudo resolverlo, y el 79.1 por ciento de los niños en hogares con menos violencia, tampoco.

En cuanto a los estudiantes de tercer grado de primaria que se les pidió explicar un texto leído, el 45.3 por ciento de quienes vivían en hogares con más violencia, no lo entendió.

El 40.5 por ciento de los niños con hogares con «menos violencia», tampoco
.
En tanto, el 65.7 por ciento de los alumnos de cuarto grado de primaria en hogares con más violencia, no comprendió el texto, contra un 61.5 por ciento que tampoco lo hizo, aun con entornos con menos violencia.

«La exposición a la violencia en los primeros años de vida, afecta la estructura del cerebro y puede generar un deterioro en la vida y el desarrollo de las capacidades cognitivas y emocionales, aumentando así las conductas de alto riesgo y el comportamiento antisocial. En los hogares en donde hay peleas o discusiones en casa, los estudiantes tienen peores resultados», comentó Carlos González Seemann, investigador de Mexicanos Primero.

En conferencia de prensa virtual indicó que 75 de cada 100 estudiantes que dijeron tener miedo siempre, no pudo comprender el texto de cuarto de primaria, cifra que disminuyó a 59 de cada 100 para aquellos que manifestaron no tener ese sentimiento.

En los hogares donde los alumnos dijeron tener miedo siempre 50 de cada 100 no pudieron responder una resta de tercero de primaria, lo que se redujo a 35 de cada 100 para quienes no lo manifestaron.

Aunado a ello, agregó, 4 de cada 10 hogares presentan falta de conocimiento o poca comprensión de los temas, lo que atribuyó a que 73 de cada 100 reportan una escolaridad máxima de tercero de secundaria.

En los estudiantes de 10 a 15 años, prosiguió el experto, se observaron sentimientos de tristeza, discusiones y menor socialización, pues 11 de cada 100 estudiantes señalaron que platicaron menos que antes con los adultos que viven en su hogar, 35 de cada 100 reportaron sentirse tristes de vez en cuando.

Ademas, 28 de cada 100 estudiantes reportaron que los adultos que viven en su hogar han peleado discutido más o igual que siempre, y 15 de cada 100 han realizado menos actividades con su familias como leer, jugar, comer o ver la televisión.

Otro dato, en 3 de cada 10 hogares no supieron cómo ingresar a clases en plataformas digitales; 49 de cada 100 respondió que falta dinero; 56 de cada 100 presentan problemas para pagar o recibir señal de internet, y 35 de cada 100 afirman no sentirse seguros en sus hogares.
También deprimidos
Informó que para medir el estado de salud de los estudiantes, utilizaron el Inventario de Depresión Infantil (CDI-Short).

Explicó que se les aplicaron 10 preguntas con el objetivo de encontrar sintomatología depresiva en niñas y niños de entre 7 y 17 años.

Unicef, recordó, inicialmente realizó en agosto un sondeo sobre el impacto de Covid-19 en la salud mental de adolescentes y jóvenes y encontró que 27 por ciento de los participantes reportó sentir ansiedad y 15 por ciento depresión.

Ellos, refirió, en la aplicación de 2 mil encuestas en hogares con este instrumento encontraron que el 23 por ciento de las niñas entre 10 y 15 años podría tener indicios de depresión, enfermedad que notaron con mayor tendencia en niñas con el 23.2 por ciento, contra el 19.7 por ciento en niños.

Señaló que las edades de 10, 11 y 13 años es donde se concentran los mayores índices de depresión y conforme a la escolaridad, los grados que más preocupan son segundo y quinto de primaria, así como tercero de secundaria con 33.3, 25.7 y 20.1 por ciento, respectivamente.

Foto Cortesía Reforma


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