CUQUIS HERNÁNDEZ / NTRZACATECAS.COM
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El día esperado para muchos seguidores de la Cuarta Transformación llegó, aunque bajo el sello impreso de la casa de “la nueva gobernanza”.

El domingo 12 de septiembre a la 11 horas, en el Palacio de Convenciones, según aprobó, a destiempo, la 64 Legislatura el acuerdo de cambiar la sede de toma de posesión, toda vez que, fue evidente, las invitaciones comenzaron a enviarse con varios días de anticipación y sin pasar antes por ese “mínimo detalle” que legalmente debió establecerse, según lo hizo saber el diputado Enrique Laviada Cirerol.

Así, de histórica fue calificada la protesta al cargo como nuevo gobernador constitucional del estado de David Monreal Ávila, el segundo de la familia en tomar el mando.

Quizá la diferencia sea, en este caso, según resaltó David Monreal, el ingreso a esa que llamó “nueva gobernanza” en la que, como cada gobernante también ofrece, “se acabó la era de lujos y privilegios y de la democracia dorada”.

Y se notó el cambio de gobierno. Y se notó el cambio de partido, que trajo por consecuencia la obligada incertidumbre sobre quién llegaría a dirigir qué áreas, considerando que los servidores de confianza, como ocurre en estos casos, quedan como apestados.

Así, dejaron desprotegida una de las áreas más importantes quizá, como la de giras, avanzada, relaciones públicas o como se llame y que, se notó, es la más importante, pues tenía que hacerse cargo de organizar, ni más ni menos, que la toma de protesta de un nuevo gobernador.

Y se notó también que el único que tenía garantizado el puesto era Arturo López Bazán, quien hasta ese domingo era el único seguro que, se supo en las primeras horas del día, permanecería como titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

El anterior quinquenio dio por concluidas sus labores el viernes, por lo que, podría justificarse que, ante la renuncia de jefes y directores de área, la desatención a los invitados especiales y los también comunes y corrientes, así como a los representantes de los medios de comunicación, entraran como Juan por su casa.

Ello, mientras las decenas de edecanes vestidas de negro y pañuelo gris, sin tener indicaciones específicas, permanecieron la mayor parte del tiempo en grupitos sin saber qué hacer, como por ejemplo dar la bienvenida a los personajes que iban llegando e indicarles o sugerirles qué lugar ocupar.

También, a pesar de que, según se había advertido, la restricción sería “estricta” para el ingreso al Palacio de Convenciones y parecía que sí, ya que las más de siete vallas colocadas a la entrada eran para tomar temperatura, para sanitizar con humito a los asistentes y también para preguntar por el pase de acceso, ese mismo que, se advirtió, era intransferible y obligado presentar, aunque muchos solo con decir de dónde provenían, por ejemplo, de Fresnillo, tuvieron pase libre.

Ya dentro del Palacio las cosas se dieron totalmente relajadas; cualquiera podía andar por los pasillos, pese a que una gran valla humana de guaruras vestidos de negro únicamente se ocuparon de observar y estar atentos a un posible desorden.

Gerardo Flores, quien, se dice, será el jefe de prensa del nuevo gobierno, y otros ayudantes del nuevo patrón, no pararon de correr de un lado a otro, como resolviendo broncas de momento en tanto, los reporteros accedieron a una sala de prensa improvisada, con una pantalla colocada al frente para presenciar el acto, aunque con insuficiencia de sillas, mesas y ni siquiera botellas de agua que, en estos casos, deberían ofrecer por simple cortesía.

El ir y venir de la gente por los pasillos únicamente se restringió cuando Susana Barragán, presidenta de la mesa directiva de la Legislatura, anunció las comisiones de cortesía para invitar al gobernador electo David Monreal e invitados de caché, como Marcelo Ebrard, quien vino en representación del presidente Andrés Manuel López Obrador, Arturo Nahle García, como representante del Poder Judicial; obvio, no podía faltar Ricardo Monreal, así como la senadora Olga Sánchez Cordero.

Efusivos abrazos y apretones

La magistral participación de la Banda Sinfónica no pudo faltar. Las notas musicales arrancaron apenas entró David Monreal con su gran sonrisa. Su llegada hasta el estrado duró acaso media hora, luego de saludar a decenas, de mano, al fin y al cabo ya se habían puesto gel.

No faltó el que le dio tal apretón que lo sujetó de la cintura, pa’ que se sintiera el afecto sincero. Las primeras sillas ya eran ocupadas por la familia del gobernador David, los presidentes municipales, entre electos y los que ya van de salida, así como una larga lista de invitados que David se entretuvo en mencionar, para agradecer, uno a uno, por acompañarlo a su histórica fecha. ¡Ah!, ahí estaban los cantantes Julión Álvarez y Eliseo Robles.

El nuevo gober tuvo algunos tropiecillos al pedir que, en cuanto a los presidentes municipales, se le permitiera hacer reconocimiento a los 58, en nombre, ni más ni menos, de su hermanito (por ser el más chiquito) Saúl Monreal, de Fresnillo, luego mencionó a Julio César Chávez Padilla y refirió también a monseñor Sigifredo Noriego Barceló y a otros “amuletos de la suerte” como Soledad Luévano.

Ovaciones y bravos le sobraron a David, como ocurre a todo nuevo gobernante. Vaya, era tanto su entusiasmo, que se atrevió a decir que ojalá Dios le permita que llegue a ser el mejor gobernador que ha tenido Zacatecas; de inmediato muchos pensaron en Ricardo.

Y David afirmó que en su gobierno pasará de moda ser corrupto y que la corrupción será tratada como el cáncer que es y afirmó que halla un estado saqueado, que no hay lana ni pa’ la quincena que viene.

Luego de la búsqueda de la gubernatura en ésta su tercera ocasión, también pidió seis años más de sacrificios a su familia, a sus varios hijos y a su esposa Sara Hernández Campa, quien estuvo emocionada todo el tiempo hasta las lágrimas.

En la era de las selfies, todos tuvieron al tanto sus celulares para tomarse la foto del recuerdo, o bien, recordar que estuvieron ahí. ¡Vaya!, hasta Marcelo Ebrad disparó la cámara de su aparato celular cuando David rendía protesta.

Así transcurrió el hecho histórico de transición gubernamental, entre los trajes negros y grises que sobresalieron en las vestimentas de los hombres y una que otra señora encopetada; entre infinidad de personajes desconocidos y otros más que resurgirán en esta administración, y entre los olores mezclados de perfumes finolis, que para la ocasión ameritaba usar.


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