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En lo que va de 2021 los episodios de violencia armada en Estados Unidos ha subido un 9 por ciento con respecto al mismo periodo de tiempo del año anterior, con un total de 14.516 víctimas mortales hasta el momento, por lo que de continuar así la progresión este podría ser el peor año en varias décadas.

Según los datos recopilados por Gun Violence Archive, se han registrado 498 tiroteos desde el primero de enero al 15 de septiembre en los que al menos han resultado heridas o muertas cuatro personas, excluyendo al autor de los disparos.

Esto supone una media de 1,92 tiroteos al día, lo que representa un aumento del 15 por ciento con respecto al año anterior, cuando se informaron de un total anual de 611, con una tasa diaria de 1,67, recopila la cadena CNN.

Algunos analistas sostienen que este repentino aumento, en especial durante la primavera, puede estar motivado por varios factores, entre ellos las desigualdades derivadas de la crisis del coronavirus y el estallido social de las protestas raciales como consecuencia del asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd bajo la rodilla de un agente de la Policía de Mineápolis.

Richard Rosenfeld, profesor de Criminología de la Universidad de Misuri-St.Louis apunta que «inmediatamente» después de que Floyd fuera asesinado y estallasen protestas a lo largo y ancho de Estados Unidos por la violencia policial se produjo «un aumento muy, muy grande» en el número de homicidios.

De acuerdo con esta universidad, durante el primer trimestre de 2021 se produjo un aumento del 23 por ciento en el número de homicidios con respecto a 2020, mientras que en los segundos tres meses del año, la situación ha mejorado con una caída del 10 por ciento.

La situación, explica Rosenfeld, «es exactamente» igual a la vivida en agosto de 2014, cuando Michael Brown fue asesinado a tiros por un policía en Ferguson, en el estado de Misuri. «Surgieron protestas en todo el país (…), vimos un considerable aumento en el número de homicidios en grandes ciudades, y ese aumento persistió, dependiendo de la ciudad, durante un año, a veces un poco más», explica.

A medida que crece el número de homicidios y tiroteos también aumenta la venta de armas de fuego, con unos 8,4 millones de estadounidenses que compraron una de ellas por primera vez solo el año pasado, según la National Shooting Sports Foundation, mientras las promesas de la Administración del presidente, Joe Biden, de limitar su uso y acceso se han diluido en el escenario político actual.

La consultora Small Arms Analytics (SAAF) señala que en 2020 se alcanzó en Estados Unidos la cifra récord de 23 millones de armas de fuego vendidas, un 65 por ciento más que en 2019. A principios de 2021, las ventas siguieron aumentando, con 2,2 millones solo en enero. Si bien el número de compras cayó en los meses siguientes, todavía se mantiene en niveles superiores a los de años anteriores.

 

Cortesía Europa Press
Agencia Reforma


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