Manuel Ibarra Santos
Manuel Ibarra Santos

 ¿Los científicos a la hoguera y al patíbulo?

 

Ahora que por una investigación ministerial de la Fiscalía General de la República han sido indiciados 31 científicos mexicanos por la presunción de la comisión de los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa, se cumplen coincidentemente 388 años del juicio del tribunal de La Santa Inquisición que postró de rodillas a Galileo Galilei, el Padre de la Ciencia Moderna, por sus modelos copernicanos de las teorías heliocéntricas que sostenían que la tierra no era el centro del universo. La iglesia acusó de herejía.

Fue el cardenal dogmático e intolerante, defensor a ciegas de la “fe”, Roberto Francisco Rómulo Belarmino (1542/1621), “El Martillo de los Herejes”, quien comenzó los juicios en contra de Galileo, personaje que, tras adjurar ante el tribunal del Santo Oficio de sus ideas y teorías científicas, no fue sacrificado, para fortuna, en la hoguera con leña verde.

Tres siglos después (demasiado tarde), la iglesia y sus representantes en el Vaticano pidieron perdón a la ciencia, a los científicos y al mundo por el trato humillante que había dado al excepcional científico Galileo Galilei, quien con sus aportes había cambiado el destino de la humanidad.

Pues bien, si la Fiscalía General de la República en nuestro país, no conduce con escrupuloso apego procedimental a las leyes los juicios en contra de 31 científicos mexicanos, por la comisión de presuntos delitos diversos, entre ellos el de asociación delictuosa, podríamos estar asistiendo a la etapa de la aparición en México de un nuevo “Martillo de los Herejes”, que con iracunda fuerza estaría combatiendo con intolerancia a quienes no profesen sus dogmas.

Pero volvamos al caso de Galileo Galilei quien, seguidor de las ideas de Nicolás Copérnico (1473/1543), consolidó las teorías heliocéntricas y aportó entre otras las siguientes cosas:

1)-Descubrió que el planeta Júpiter tiene satélites; 2).-Comprobó que la Vía Láctea está compuesta de estrellas; 3).-Demostró que la luna tiene montañas; 4).-Explicó que el planeta Venus experimenta fases como la luna; 5).-Estudio el movimiento de los péndulos y la caída de los objetos; y 6).-Construyó el telescopio que acercó los astros a los ojos de los seres humanos.

Galileo con sus modelos heliocéntricos del desarrollo, sentó las bases del método experimental de la ciencia y causó una enorme revolución, con repercusiones en todas las dimensiones de la vida del ser humano.

Tal vez el trabajo que mejor describe dicha obra de la ciencia, se encuentra compilado en el libro “La Revolución Copernicana” (1957), del epistemólogo, historiador y científico norteamericano Thomas Kuhn, quien incorporó al ámbito disciplinar, el estudio del concepto de “comunidad científica”.

El autor del libro La Estructura de las Revoluciones Científicas, Thomas Kuhn abunda de manera precisa sobre el perfil y los integrantes de las comunidades científicas.

Y es cierto, a las comunidades científicas podrán pertenecer personajes soberbios, intolerantes, antipáticos, caciques, caudillos, mafiosos e incluso narcotraficantes, pero eso nunca jamás detendrá el avance de la ciencia, pues ésta se desplaza, siempre, viajando sobre las alas de la libertad de pensamiento, de compromiso y honestidad.

El propio Thomas Kuhn sostiene la idea de que el componente fundamental del cambio social se encuentra en la ciencia moderna, y no necesariamente en la política, ésta última producto del pensamiento de la modernidad del siglo XV.

En el caso del Estado de Zacatecas, el personaje que mejor encarna la visión renacentista del paradigma copernicano es, indiscutiblemente, el extraordinario científico José Árbol y Bonilla, quien fuera director del Instituto de Ciencia.

Árbol y Bonilla no solamente creó e instaló en nuestra ciudad el primer observatorio astronómico, fue científico de prestigio mundial por sus trabajos de investigación e invenciones, sino que también promovió, a finales del siglo XIX, la aparición de carreras universitarias como medicina, las ingenierías y enfermería. En el ámbito de la administración y los modelos de gestión, estimuló grandes cambios.

Lo que realmente se debe discutir en la actualidad es el cómo apoyar la innovación, como base del desarrollo: ¿Cómo se encuentra hoy en día la ciencia en Zacatecas?

 

La ciencia en Zacatecas

En Zacatecas hoy en día se tiene solamente el 0.9 por ciento del total de los científicos acreditados en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), cuando tan sólo en la Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León y Morelos, se encuentran concentrados casi el 50 por ciento de ellos.

En Zacatecas, se tiene el registro de 292 investigadores acreditados en el Sistema Nacional de Investigadores, todos ellos adscritos a la Universidad Autónoma de Zacatecas. La proporción es de un científico en nuestra entidad, por cada 6 mil habitantes.

A eso debemos agregar, que es Zacatecas una de las 32 entidades de la República que menos inversión económica destina a la promoción de ciencia y tecnología de frontera.

 

Un panorama negro:

Bajo esa perspectiva, el panorama para la ciencia es oscuro. Ojalá el escenario cambie.

 


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