SCT, QUEMADO

Los caminos de las gestiones que emprendió el gobernador David Monreal lo llevaron con Jorge Nuño Lara, subsecretario de Infraestructura de la SCT. Y, como este mundo es muy chiquito, cuentan las serpientes que, en la platicada, saltó el caso de Jorge Raúl Aguilar, todavía director de la dependencia federal en Zacatecas.

Cómo no iba a salir, si apenas un par de días antes se supo que Aguilar Villegas pasó directo a las grandes ligas de la corrupción, pues la denuncia que le interpusieron por presuntamente favorecer a empresas tapatías ya la tiene ni más ni menos que la FGR. ¡Toda una celebridad!

Las lenguas viperinas aseguran que, tanto en el estado como en otros lares, las mañanas del director del Centro SCT son de sobra conocidas. Ya lo habían advertido los constructores: aquí todo sigue igual, como en tiempos de Luis Alfonso Peschard. Nomás piden un poquito de justicia de la 4T.

 

NI LA PORRA

A todo esto, ¿que nadie acompañará al gobernador en sus gestiones? ¿Lo dejarán ir a todas solo? Las víboras critican que, de quienes no se le despegaban ni a Sol ni a sombra, ahora que ya se creen jefes no son ni para mover un dedo. ¡Ausentes cuando más se les necesita!

Otros tantos descansan en la almohada del cargo y ven pasar los toros de ladito, felices en su papel de ser porra en gayola. No se vayan a cansar.

Y, en Ciudad de México, ¿de plano nadie le hizo el paro? Porque, a lo que se sabe, los diputados federales prefirieron tomarse fotos con los líderes sindicales que con el mandatario zacatecano. Le sacaron la vuelta.

Ya ni para para decirle qué camión lo dejaba por las secretarías de Estado o, mínimo, qué estación del metro le quedaba más cerca. Nadie que se acomide.

 

A LA AVESTRUZ

El terror ha llegado a las dependencias estatales. La persecución laboral está a todo lo que da y nadie sabe para dónde hacerse, sobre todo en las que se encuentran acéfalas, como la Secretaría de Educación.

Nadie sabe nada. Desconocen si van bien, o mal y más temprano que tarde les darán cuello. Mejor, murmuran, la política del avestruz. ¡Fatal! La incertidumbre está latente. No son capaces ni de dar un dato a los medios de comunicación. Se dicen amordazados.

Otros que acaban de llegar, como en Salud, ya tienen la puerta del titular a piedra y lodo, como si no supieran cómo está la situación. Tal vez sea por eso que traen hecho bolas el engrudo.

Que quieren centralizar la información, pero ¿dónde está la central? Dicen los venenosos que se nombrará un vocero gubernamental, pues tendrá que ser un todoterreno. Y de voceros ya conocemos la historia: luego terminan quebrando el Cobaez.

 

PUROS FRAUDES

De los alcaldes que la 4T presumió cuando candidatos, vaya que el de Jerez empezó con mal tino. Al Pueblo Mágico ya le tambalean no una, sino las cuatro patas para sostenerse, y no sale de un problema cuando ya entró a otro peor.

Ni porque es doctor, el presidente Humberto Salazar puede aliviar sus males, menos los del Municipio. Nomás recordar que se estuvo queje y queje y queje de que le dejaran mover sus piezas y hasta presumió que se fajó contra la imposición.

Pero resulta que el supuesto triunfo terminó por ser bochorno, pues una de las que tanto defendió fue a parar ¡a los separos! Así como lo lee, Alma “N”, a quien las redes identificaron como directora de Desarrollo Económico, fue detenida por fraude.

La funcionaria debió soltar una lana para no quedarse tras los barrotes y ahí habría acabo el asunto, pero ¿quién le quita la vergüenza?

 

SON RUMORES

El alcalde de Guadalupe, Julio César Chávez, se bajó de los chismes que lo hacían secretario general de Gobierno. Tres veces negó que fuera a integrarse al cargo. El guinda afirmó que su corazón está con la Nueva Gobernanza, pero desde Guadalupe. Y de lo demás: “no hagan caso, no hagan caso, son rumores, son rumores”.

Eso sí, el presidente municipal confirmó que el gobernador ya tiene a una persona considerada y que “en su momento” dará a conocer la decisión. Además, Chávez Padilla aseguró que se trata de alguien muy comprometido con el proyecto de David Monreal, por lo que entre los ponzoñosos quedó algo claro: la comisionada Norma Julieta del Río no es. Mejor de lejitos, aconsejan los que saben.


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