NTRTOROS/NTRZACATECAS.COM
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JALPA DE CANOVAS. El rejoneador Jorge Hernández Garate se convirtió en el máximo triunfador este sábado el Festival Tauro Flamenco 2020, en la plaza de toros “La Misericordia”, del Pueblo Mágico de Jalpa de Canovas, Guanajuato. Hernández Gárate cuatro orejas y un rabo y redondeó así una importante tarde, donde plasmó faenas importantes a los toros que procedieron de su hierro, ganadería Jorge Hernández Andrés.

Gran tarde firmó también Luis Pimentel que cortó cuatro orejas haciendo vibrar a la afición de Jalpa de Cánovas con dos buenas faenas. Fauro Aloi cosechó también un triunfo importante, cortando tres orejas y además en su segundo toro con su papá, el rejoneador Giovani Aloi, que mostró su maestría y que el tiempo no ha pasado.

Al final de un entretenido festejo los caballistas compartieron la salida en volandas en medio del júbilo del respetable que tras décadas de ausencia volvió a disfrutar de un festejo taurino por segundo año consecutivo.  En este festejo se contó también con las actuaciones del grupo de Forcados Amadores de México que han dejado la espectacularidad en las seis pegas que realizaron.

Aroma a nostalgia

En punto de las 14:30 horas comenzó el festejo que desde la mañana tuvo un toque de nostalgia y recuerdo, pues por las empedradas calles de este Pueblo Mágico, cabalgaron los actuantes que recibieron la bendición del cura de la parroquia, quien les deseó suerte.

Después, se dirigieron a la plaza de toros, en las horas previas al festejo para convivir con aficionados y autoridades municipales y culturales, que agradecieron el esfuerzo realizado para la celebración de este Festival de Rejones, que se celebró en el marco de la nueva normalidad con los más estrictos controles de sanidad.

Antes de que diera comienzo el paseíllo, se rindió un merecido homenaje a un gran aficionado guanajuantese que este año se adelantó en el camino, “El Pirata” Rubio, por lo que de manera simbólica los presentes portaron un parche en el ojo para recordarle. El homenaje estuvo encabezado por Manolo Rubio, que de esta manera rindió tributo a su señor padre.

En lo taurino, el caballista Jorge Hernández Gárate abrió plaza con “Pirata”, con el que se rodó para después colocar dos rejones de castigo. El toro tuvo emotividad y le permitió el lucimiento con las banderillas, sin duda la madurez y evolución del potosino se manifiesta en cada tarde en la que se presenta.

Esta vez disfrutó e hizo disfrutar a los aficionados, con una muestra clara de pasajes artísticos que aquilató junto a su cuadra de caballos que lucieron en las suertes, dejando lo mejor al templar y torear de costado. Banderillas a dos manos, y cortas para cerrar con broche de oro su actuación para después cortar dos orejas.

Con el segundo de su lote, Gárate, ratificó su nivel, lució desde salida con un ejemplar que tuvo movilidad y colaboró con él, variado, y correcto en la colocación de las banderillas, toreando de frente, con verdad y sin ventajas, para además transmitir con fuerza en los tendidos que hoy reconocieron al rejoneador que ha emocionado con la banderilla al violín. Gárate, tras la colocación del rejón de muerte, cortó dos orejas y un rabo.

Luis Pimentel, con el primero de su lote, se rodó con torería, colocó dos rejones de castigo, y después aprovechó las buenas condiciones del ejemplar. Actuación importante firmó el tlaxcalteca que también lució con las banderillas coronado con el rejón de muerte para cortar dos orejas.  Lo mejor llegó con el segundo de su lote, que le permitió la variedad e inventiva donde las diversas suertes de su creación se vieron en el ruedo.

Además ha sido una faena con pasajes de calidad que también conectó con un público cautivo que respondió a un festival que espera convertirse en una tradición. Oreja de peso cortó Pimentel que compartió la vuelta al ruedo con sus hijos.

Fauro Aloi mostró que es una de las cartas importantes de la actualidad del rejoneo, y lo confirmó al torear muy templado de costado para después colocar las banderillas de poder a poder que levantaron que provocaron las ovaciones. Otros de los pasajes cumbre los ejecutó con “Cavazos”, con dos cortas bien hiladas.

Dejó el rejón de muerte en buen sitio y lo sepultó hasta la empuñadura, cortando dos orejas. Ante su segundo, la emoción a flor de piel cuando toreó por colleras con su papá, el rejoneador Giovani Aloi, en una escena que perdurará. Al final cortó una oreja.

Destacada fue la participación del Grupo de Forcados Amadores de México, que se conforma de los grupos de México, Querétaro, San Luis Potosí, Hidalgo, Mazatlán, y Juriquilla.

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Foto Manolo Briones


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