Rafael Calzada Vázquez
Rafael Calzada Vázquez

La justicia laboral burocrática en sueños

 

En mi vida profesional como abogado, hay asuntos que, no obstante que no representan un interés económico para el postulante, representan un interés por dejar huella, sentar precedente.  Ir formando criterios y abriendo el cerrado mundo de la judicatura.

Es el caso de la demanda que interpusieron una decena de cantantes profesionales del Coro de la Banda del Estado, que lleva tres años y más de año y medio esperando por una resolución.

En efecto desde el 19 de diciembre de 2018, sucedieron los hechos donde un personaje influyente en el medio de la música de la banda del Estado y a la sazón director del coro, por “quítame estas pajas” despidió una docena de cantantes e inmediatamente se presentó la correspondiente demanda, que hoy sigue durmiendo el sueño de los justos.

La acción laboral intentada tiene que ver con el despido injustificado de estos artistas profesionales del canto.

Sin haber contestación propiamente a la demanda, se ofrecieron pruebas para acreditar que los Licenciados en música, eran simples becarios del coro, ofreciendo un reglamento hecho a modo para hacer fraude a la ley.

Además de la tardanza en resolver, que en sí mismo es causa de injusticia, el tribunal burocrático, no ha podido establecer cuáles son los criterios para diferenciar a los becarios de los trabajadores.

La jurisprudencia dice ha establecido que “TRABAJADORES AL SERVICIO DEL ESTADO. EL VÍNCULO LABORAL SE DEMUESTRA CUANDO LOS SERVICIOS PRESTADOS REÚNEN LAS CARACTERÍSTICAS PROPIAS DE UNA RELACIÓN DE TRABAJO, AUNQUE SE HAYA FIRMADO UN CONTRATO DE PRESTACIÓN DE SERVICIOS PROFESIONALES”

Ante la falta de antecedentes jurisprudenciales y doctrinarios mexicanos, como tales en vía de ilustración y guía se colige los antecedentes españoles:

“Una sentencia reciente del Tribunal de Justicia de Galicia reconoce la relación laboral entre un estudiante y la universidad a la que prestaba servicios, por lo que es pertinente repasar qué diferencia a un becario de un trabajador.

La misma sentencia reconoce que la diferencia entre las becas y las relaciones laborales es absolutamente difusa, ante la falta de definición normativa. No obstante, la jurisprudencia se ha pronunciado al respecto en varias ocasiones y existen unos elementos que indican que no estamos ante un becario:

Cuando realizan tareas que deberían encomendarse a un trabajador. Es decir, cuando suplen las funciones de un empleado.

Cuando las tareas que realizan están desconectadas de sus estudios. Los becarios deben limitarse a desarrollar las funciones previstas en el convenio firmado con la universidad.

Cuando no tienen asignado un tutor en la empresa que los acompañe, asesore, ayude y que se encargue de realizar un informe final para el tutor académico de la universidad al finalizar las prácticas.

Cuando están contratados durante largos períodos de tiempo. Por lo general, las prácticas extracurriculares (las que los estudiantes hacen voluntariamente durante su formación) no podrán durar más del 50% del curso académico.”

Los becarios deben tener una actividad de formación curricular.

En el caso que nos ocupa es importante señalar que tenemos algunos actores que van cerca de los diez años de relación laboral,  muy largo tiempo, por supuesto que sin asignación de tutor, sin conexión alguna con estudios, a grado tal que varios iniciaron a ser trabajadores del coro después de graduarse como licenciados en canto, y algunos como el caso de un estudiante de piano, está completamente desconectado de sus estudios la participación como miembro del coro,  sobre todo y lo más importante es que REALIZARON TAREAS QUE SE ENCOMIENDAN NORMALMENTE A UN TRABAJADOR. ABUSO TRAS ABUSO.

El pueblo, mientras tanto, con hambre y sed de justicia. El tribunal laboral burocrático con un enorme rezago y un gran reto.

 

 


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