Óscar Novella Macías
Óscar Novella Macías

Cárdenas y López Mateos, más vigentes que nunca

 

Ni un paso atrás, fue la consigna de Don Lázaro Cárdenas del Río, al nacionalizar nuestro petróleo. Hoy le tocó por fortuna a la energía eléctrica. Pueblo de México, los dispenso de toda obediencia a sus futuros gobernantes que pretendan entregar nuestros recursos energéticos a intereses ajenos a la Nación que conformamos.

Presidente Adolfo López Mateos

 

La mayoría de los expertos en política coinciden que una de las cualidades de todo estadista es la instrumentación de su agenda, jugando con los tiempos y la historia, estableciendo un punto intermedio entre eficacia y principios. Con base en esta premisa, el pasado 30 de septiembre, el presidente López Obrador envió a la Cámara de Diputados la Propuesta de Reforma Energética, con la que busca modificar los artículos 25, 27 y 28 a fin de:

  1. a) recuperar el patrimonio (infraestructura, administración y finanzas) de la CFE.
  2. b) que el estado mexicano sea rector de la explotación de los yacimientos de litio.

En el siglo XX México experimentó dos sucesos históricos que modificaron el paradigma político, por lo tanto en la vida pública. Estos dos hechos fueron: primero la nacionalización de la industria del petróleo por el General Lázaro Cárdenas y el segundo la de la industria eléctrica por Lic. López Mateos. En ambos procesos el legado político de fondo es la recuperación de las áreas estratégicas de desarrollo poniendo así a México en una situación geoestratégica inmejorable, de autosuficiencia energética y económica. Este es el espíritu que impulsó al Presidente Andrés Manuel a elaborar y presentar la propuesta de Reforma.

Lo primero que hay que señalar a este respecto es que no se va a expropiar ni una tuerca ni un tornillo. Lo que busca, en el caso de la CFE, es recuperar las áreas de esta empresa que con la Reforma de Peña Nieto fueron cedidas a particulares principalmente extranjeras con el objetivo de incrementar sus privilegios abusando de la red de distribución de la paraestatal, es decir haciendo jugosos negocios a costa de la infraestructura de esta última. En síntesis, la reforma de AMLO busca que CFE sea una empresa rentable, transparente, sustentable, garante de la transición energética y que esté al servicio de todo el pueblo mexicano.

Según palabras de la Secretaria de Energía, la zacatecana Rocío Nahle, “…la CFE se va a liberar de pagar incentivos a privados; de cargar con los contratos fijos a 20 años y con esos recursos se invertirá en infraestructura propia…”

Por otro lado, es necesario mencionar el Fracaso de la Reforma energética de Peña Nieto que, buscaba fragmentar a la CFE para así “evidenciar” las fallas y justificar que el sector privado fuese ganando terreno sobre la paraestatal. Y contrario a lo que prometió, los precios de la luz y los combustibles no sólo no bajaron sino incrementaron.

Para muestra un botón, en España el mercado de la energía eléctrica está dominado por empresas privadas, particularmente Iberdrola (empresa que en México que goza de privilegios y cuenta con el mayor grado de participación en el negocio de distribución de energía eléctrica, aprovechándose de las redes de distribución de CFE), situación que ha provocado el aumento en un 500 % el precio de la luz.

Es urgente que México sea soberano en materia de administración energética. Particularmente en la generación, distribución y transmisión de electricidad no sólo porque se trata de un área estratégica de desarrollo y seguridad nacional, también por el beneficio de los bolsillos de todos los mexicanos.

Así pues, la pelota está en la cancha del legislativo, veremos si la mayoría de los legisladores, en especial los de la oposición, son capaces de estar a la altura de las circunstancias para hacer realidad los legados de Cárdenas y López Mateos en los ámbitos de soberanía energética y geopolítica, así como de justicia social y económica. O sucumbirán a la fallida terquedad de oponerse sin argumentos y programa haciendo efectiva la advertencia de López Mateos: “…en años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país intentarán por medios sutiles entregar de nuevo el petróleo y nuestros recursos a los inversionistas extranjeros…”

 

Epílogo

La tienda de don Luis tiene a cuatro cuadras una competencia bastante fuerte: una sucursal de OXXO. Él no deja solos a sus clientes. Si le falta unos centavos a alguno de ellos siempre les da la mercancía y siempre le pagan, o muy seguido les fía el total de su compra. Eso no lo harían en su competencia. Recibe un subsidio casi simbólico de las empresas proveedoras de artículos no perecederos para cubrir el pago de la toma donde están conectados sus dos refrigeradores. A su competencia, antes de la Reforma de AMLO, los mexicanos estuvimos pagando la mayor parte la energía de sus diez enfriadores y no nos perdonaron un solo centavo.

 

 


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