David H. López
David H. López

En el debate sobre la reforma energética la discusión de fondo tiene décadas: estatismo contra libremercadismo. ¿cuál es mejor para un país? ¿Existe una opción “mejor”? ¿La “mejor” o la “peor” lo son en términos absolutos?

Disto de ser experto en economía y, más aún, en cuestiones técnicas del sector eléctrico. Como analista político y de comunicación me preocupa el diálogo de sordos en que —una vez más— se convertirá esta discusión.

Lo correcto, lo conveniente, sería que presenciáramos y participáramos como expertos o ciudadanos, haciendo o respondiendo preguntas (dependiendo de la materia) en debates organizados por grupos de comités multidisciplinarios, multipartidistas y diversos ideológicamente y transmitidos por Televisa, Tv Azteca, canales de noticias por internet, Youtube y Facebook y todas las radiodifusoras y complejos mediáticos del país. Sería una agenda de debates abiertos con la representación de todas las perspectivas ideológicas, técnicas y con historiales y proyecciones económicas, sociales y de mercado. Se vale soñar.

El último debate en términos públicos que recuerdo respecto a una situación tan importante fue el que organizó el Senado de la República a raíz de la reforma energética promovida por el gobierno de Felipe Calderón. Fue en 2008, duró varios días, se transmitió marginalmente por el Canal del Congreso y las televisoras, en ese entonces predominantes y quienes veían apenas de reojo unos incipientes Youtube y redes sociales, solo espulgaron los fragmentos que convenían a su interés ideológico y al del gobierno en turno que las lubricaba con dinero público.

En ese debate participaron tirios y troyanos. Recordando el historial de participaciones por el Canal del Congreso en Youtube, desde mi punto de vista el debate fue apabullado por quienes sostenían la posición de izquierda en contraposición a la neoliberal, de apertura, de mercado. Por ende resultó comprensible que de eso los medios afines al mercado, apenas dijeran algo.

Resulta frustrante ver La Octava o ForoTv mostrando sus propias realidades alternativas de país; en la primera, una inclinación hacia la perspectiva de izquierda y en la segunda, el otro extremo. Si cualquier ciudadano viera solamente esas cadenas, realmente pensaría que solo existe el punto de vista de sus panelistas. Como ya lo dije, es un diálogo de sordos.

Aparece un experto en sector energético con Leo Zuckermann que habla pestes de la reforma de López Obrador; en contraste La Octava transmite una entrevista a la secretaria de energía, Rocío Nahle quien habla laudatoriamente. ¿No será mucho pedir que se confronten ambos puntos de vista con moderadores que cuiden la objetividad del ejercicio?

Además, la cuestión eléctrica es parte de un espectro más amplio, el energético y este tiene implicaciones sociales, políticas, geopolíticas y de seguridad nacional. ¿No podríamos escuchar expertos en todas esas materias?

Haría falta también una diversidad de voces… ansío ver a las trasnacionales extranjeras que comercializan y producen electricidad en abierta polémica con la Comisión Federal de Electricidad; de la misma manera sería bueno escuchar la perspectiva del consumidor de clase media y baja.

También sería bueno desactivar patrañas o confirmar acusaciones, lo que resulte. ¿Es cierto que la reforma va con ferocidad contra los páneles solares? Hemos leido notas que así lo afirman, pero porque reproducen el punto de vista de analistas y especialistas críticos a la reforma sin hacer la misma pregunta a sus promotores, quienes lo niegan categóricamente.

Hay, por último, un forcejeo que a mi juicio es crucial: ambas perspectivas se arrogan representar al futuro. Tal vez alguien mienta; o tal vez ambas, desde sus propias perspectivas, tienen parte de razón.

Se vale soñar con un entorno mediático que tenga voluntad política para abrir un debate. Si así fuera, estaríamos más que listos para tomar una decisión y esta crucial reforma podría pasar incluso por el rasero de la consulta popular. Se vale soñar.


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