AGENCIA REFORMA / NTRZACATECAS.COM
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Las calaveritas literarias son poemas narrativos escritos como homenaje lúdico a una persona durante Día de Muertos, indica Xitlally Rivero, directora de la Licenciatura en Letras Hispánicas del Tecnológico de Monterrey campus Monterrey, a través del sitio oficial de noticias del Tec Conecta.

Para elaborar una, la especialista sugirió a través del Taller de Calaveras del Centro de Escritura tener presentes siete aspectos clave.

Conceptualiza qué es una calavera
La estructura base de una calaverita consta de tres partes: inicio, desarrollo y desenlace, y está escrita en estrofas de cuatro líneas, comenta la docente.

La anécdota, agrega, debe involucrar a la muerte como personaje y establecer una interacción con la persona de quien se escribe.

Variedad de palabras
Escribir una calaverita literaria es una tarea que se facilita al tener un listado de sinónimos y palabras relacionadas con la muerte.

Catrina, parca, flaca, tilica, huesos, panteón, flores son algunos términos que puedes emplear.

«Mientras más a la mano tengas sinónimos y campos semánticos más fácilmente vas a escribir», señaló.

Identifica al personaje
Además de establecer el personaje a homenajear, es recomendable enlistar los elementos que lo caracterizan.

También puedes identificar qué acciones suele cometer, así como las características físicas y psicológicas que lo distinguen del resto de las personas.

Otra opción es reconocer aspectos clave de la persona, como los lugares que suele frecuentar.

Con el contexto apropiado
Una vez que se tiene el personaje, es necesario pensar en la situación alusiva al Día de Muertos o la muerte en la que se desarrollará la narrativa.

«Se debe pensar en una anécdota donde el personaje protagonista se vincule con la muerte. Idealmente, esta anécdota debe resultar graciosa al lector», afirma Rivero.

El lenguaje a emplear puede ser coloquial o literario, todo depende del propósito del autor.

Sin temor a escribir
Un elemento clave para redactar una obra es perder el temor a escribir, afirmó la especialista.

«Creemos que se necesita inspiración, que salga el texto de una sola vez y que la primera versión quede perfecta, pero no. Escribir en cualquier contexto siempre es reescribir».

Con rima y ritmo
El aspecto sonoro de la calaverita no debe descuidarse. Para ello, es necesario procurar que los versos tengan extensiones similares y rimen, ya sea mediante la coincidencia de vocales y consonantes o sólo vocales.

«Hay que verificar que haya un mismo patrón de la rima; eso ayuda al ritmo que deseamos en los textos líricos. Esto se logra con un patrón estable. Puede ser ABBA, ABAB o AABB», aclaró.

«Esto quiere decir que el primer verso tiene que rimar con el cuarto, y el segundo con el tercero, o que el primero rime con el tercero y el segundo con el cuarto. Se vale variar».

Métrica cuidada
Para finalizar, es recomendable asegurarse que los versos tengan el mismo número de sílabas, el cual puede oscilar entre 8 o 10.

«La métrica más común es de ocho sílabas, pero también puedes escribir versos de 7 u 11 sílabas. Lo importante es que sean de la misma extensión», concluyó.

Foto Archivo


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