FERNANDO QUIJAS/NTRZACATECAS.COM
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A partir de enero de 2022, las autoridades capitalinas retomarán la aplicación de la Norma Técnico Ecológica Municipal 002, que prohíbe la venta y distribución de plásticos de un solo uso y, en caso de no ser atendida por los comercios de la capital, éstos podrán ser acreedores a multas que van desde las 20 hasta las 5 mil UMAS.

Katia Trejo Cárdenas, titular del Departamento de Ecología y Medio Ambiente, recordó que durante la pandemia por COVID-19 se flexibilizaron algunas de las restricciones que dicha normatividad, implementada a inicios del 2020, traía consigo; sin embargo, ésta nunca perdió su vigencia.

Por lo anterior, anunció que en los próximos meses reiniciarán las labores de información y difusión sobre dicha normativa municipal, así como de la ley estatal que también prohíbe la distribución de desechables, cuyas sanciones fueron consideradas como más severas por parte de la funcionaria del ayuntamiento capitalino.

Dijo que será la Policía Ambiental la encargada de realizar los recorridos de verificación en negocios a partir de enero de 2022 para revisar que cumplan con la normativa municipal, cuyas sanciones se determinarán de acuerdo a la cantidad de plástico que se tenga dentro de los negocios, sin importar el tamaño de éstos.

Justificó que las altas sanciones tanto por parte del Municipio como de las autoridades estatales, que estarán basadas en la Ley de Ingresos 2022, no se tratan de “multar por multar”, sino que tienen como propósito crear conciencia entre la sociedad para reducir el uso de desechables, y hasta de bolsas de papel, que también conlleva fuertes repercusiones ambientales.

“La idea no es llegar a sancionar; la idea es hacer un cambio de conciencia, (…) se trata de transformar la conciencia ambiental de la ciudadanía zacatecana”, expresó.

Comentó que, al ser esta una nueva administración, se han aportado también nuevas ideas y propuestas para difundir de qué trata y cuál es el propósito de dicha norma y de otros programas del Departamento de Ecología y Medio Ambiente, desde la perspectiva de la ética, sensibilidad y valores ambientales.

“Es más fácil cambiar nuestra forma de pensar y educarnos de usar productos biodegradables o volver a las antiguas costumbres de llevar nuestro ‘itacate’, decía mi abuelita, o recipiente, que sancionar. Eso es lo más importante”, finalizó.

Foto Archivo

 


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