MIRIAM SERRANO/NTRZACATECAS.COM
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Al tomar a Mazapil, Zacatecas como referente para abordar el tema de la minería y el medio ambiente, Tonatiuh Herrera Gutiérrez, subsecretario de Fomento y Normatividad Ambiental de la Semarnat, condenó los estragos que deja la explotación, al tiempo que, Fernando Alanís Ortega, ex presidente de la Cámara Minera de México (Camimex), expuso que la industria tiene indicadores que demuestran lo contrario: “busquemos los cómo sí podemos caminar juntos”, subrayó.

Dentro de las actividades realizadas en la Convención Internacional de Minería, y el hecho de que Zacatecas figure como el segundo estado más importante a nivel nacional por la producción minera, “permite que sea un ejemplo del impacto que genera el sector minero en áreas como Mazapil, Concepción del Oro y Sombrerete, entre otros”.

Con relación a Mazapil, el subsecretario expuso que es un municipio con carencias de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), e hizo un comparativo de lo que se invierte por parte del sector en estas áreas y las ganancias que se llevan, ante lo que integrantes de la industria sostuvieron que la responsabilidad de dotar infraestructura básica y condiciones de empleo recae en los gobiernos del orden municipal, estatal y federal.

Por su parte, Fernando Alanís Ortega, director general de Baluarte Minero, filial de la empresa mexicana Peñoles, puntualizó que es obligación del gobierno atender la infraestructura básica de las comunidades, pese a ello, la industria minera coadyuva en este y varios temas para mejorar la calidad de vida.

Explicó que en el tema de Mazapil hay datos duros desde que era proyecto Peñasquito de Goldorp, ahora Newmont, y se desarrolló un paralelismo entre el desarrollo comunitario y las mejoras que se ven en la comunidad a raíz de que empieza el proyecto.

Abundó al decir que existen indicadores oficiales que son públicos, y ejemplificó con el número de afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS): “empieza la actividad minera y empiezan a subir los números”, aunque no especificó cuántos.

Adelantó que se trabaja un proyecto con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para desarrollar indicadores específicos de desarrollo social en cada una de las 696 comunidades donde existe actividad minera.

Puntualizó que uno de los problemas que se tienen en México es la falta de información, pues los censos se realizan cada 10 años y se actualizan cada cinco años, periodos muy largos y poco precisos, por lo que los datos estarán en aproximadamente seis meses.

Destacó que el sector y gobierno deben sentarse a dialogar, y reconoció la valentía de Herrera Gutiérrez de acudir al llamado de esta industria para proponer unas mesas de trabajo, quien refirió que el problema de las mineras no es la imagen, sino que no escuchan “y creo que tiene razón”.

Agregó que deben escucharse otras voces, por lo que es necesario “sacudirse el árbol genealógico y el principio es abrir el diálogo, explicarle a la sociedad que la calidad de vida que se tiene actualmente no sería posible sin la minería, sin esta sería regresar a la edad de piedra”.

“Es una de las actividades más antiguas de la humanidad, así como el campo, el cultivo” y reconoció que al extraer los minerales de la tierra se tiene un impacto, por lo que se trabaja para que esa huella sea menor de manera eficiente.

“Se debe hacer entender que la minería es algo bueno para todos, y se sigue trabajando para reducir el impacto en el medio ambiente y que se reconozca que gracias a esta industria se tiene comunicación y procesamiento de datos, entre otros”.

Finalmente, con relación a la fiscalización y revisión de la actividad minera en varias áreas, incluyendo el tema del medio ambiente, dijo que se tienen al menos mil 77 leyes, reglamentos y disposiciones para la industria minera: “no hay ninguna actividad económica en el país que tenga tanta vigilancia como hoy tiene ya la minería”.

 


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