CLAUDIO MONTES DE OCA/NTRZACATECAS.COM
CLAUDIO MONTES DE OCA/NTRZACATECAS.COM

SOMBRERETE. Lo que anteriormente fue una de las zonas fruticultoras más importantes de Zacatecas, actualmente va cada vez más en decadencia, gracias a los estragos de la industria minera.

La productividad de la tierra disminuyó al grado de deteriorar la calidad y la cantidad de la producción de manzana y durazno en las comunidades aledañas a la Mina San Martín.

Los estragos de la actividad minera, propiedad de Grupo México, de acuerdo con los productores que ofrecieron un recorrido a NTR Medios de Comunicación, alcanzaron a Proaño, San Antonio, Las Cuatro Milpas, Rancho Carretas, Ejido San José de Félix, Providencia, San Agustín, San Francisco de las Flores y San Juan del Álamo.

Además de manzana y durazno, también afectaron la producción de maíz, cebada, avena y frijol, así como a algunos agostaderos.

Pese a las constantes quejas de los habitantes de la zona, ni la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), ni la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dan respuesta o atención a las demandas.

 

De premios a penas

Juan y Alfonso González Ontiveros, hermanos y socios de la Cooperativa Huerta Santa Julia, miran con tristeza cómo los logros de su padre se vienen abajo con el paso de los años.

Con nostalgia presumen cómo a principios de la década del 2000 ganaron premios nacionales a la calidad de la manzana, pero hoy día apenas ven el 60 por ciento de lo que solían producir.

“Teníamos primer lugar nacional en calidad de manzana, ya quisiera ver las manzanotas grandotas como las que daban antes. Éramos primer lugar en manzana Golden y segundo lugar en la roja con jueces de Canadá y de Washington, Estados Unidos, pero ahora estamos viviendo en casa de cartón”, reprochó Alfonso.

Una de las principales preocupaciones de los fruticultores es que la Mina San Martín colocó su cableado de alta tensión atravesando la huerta, misma que ya está por alcanzar la altura de los árboles y que podría causar una fatalidad.

La Huerta Santa Julia, que queda a las faldas de la mina, fue adquirida por el padre de Juan y Alfonso en 1979; su proyecto era llegar a ser la sociedad productora de manzana más importante de Zacatecas. Actualmente, la mina absorbió parte de los terrenos que le pertenecen a la familia González Ontiveros.

“Hicieron un hoyote al hacer un barreno sin avisarnos ni nada, y a nosotros nos tapan las pasadas, nos hacen lo que les da su chingada gana. Tenemos un papel que nos dieron para poder pasar de buena conformidad, donde nos dijeron que toda la familia podría pasar, pero ya les vale madres”.

Los hermanos narraron a NTR Medios de Comunicación que la empresa ofreció comprarles sus tierras; sin embargo, ofrecieron un costo muy por debajo de lo que consideran los productores que vale.

“Quieren pagarnos a 40 mil pesos la hectárea, ni siquiera para salir. Nosotros sí estamos dispuestos a vender toda la propiedad, pues ¿qué estamos haciendo aquí ya? pero que sea lo justo”.

Más de 40 mil árboles de manzana viven en la huerta, aunque no se contabilizaron, los fruticultores afirman que muchos ya están en proceso de secarse.

Cuando es temporada de lluvia, las retenciones de la mina se llenan de desechos, por lo que se ven en la necesidad de bombear el agua que va a parar en el arroyo Carretas.

“Les ponen bombas de 4 pulgadas y las echan al arroyo, no traen jale esas aguas, pero son aguas residuales”.

Lo que era un manantial, donde anteriormente sembraban bagre y algunas tilapias para consumo, hoy parece un estanque putrefacto de agua nauseabunda.

“Les avisamos y nos dijeron que fuéramos al corporativo, fuimos y tampoco nos hicieron caso, estamos a punto de hacer una protesta, pero tenemos miedo, a mí ya me echaron a la cárcel un tiempo por protestar. Los guardias traen hasta metralletas en nuestro propio terreno”, narraron angustiados los hermanos.

Además de las afectaciones económicas que redujeron 40 por ciento la producción de manzana, existe un cariño por la tierra que trabajaron desde niños y que les heredó su padre.

“Aquí nacimos y aquí nos queremos morir, esto lo iniciamos desde chiquillos. Si nos lleva la fregada por lo menos nos gustaría tener un beneficio, pero nada. El mal ya está hecho, las aguas residuales quién sabe cuántos metros anden abajo”, expresaron.

Al recorrer la huerta se aprecian los polvos finos grisáceo en la tierra y otros en los mismos árboles.

Pese a que el método de fertilización de la tierra que utilizan en Huerta Santa Julia, es 100 por ciento orgánico y libre de químicos, los propietarios de la huerta temen buscar una certificación de producto orgánico, ya que existe el riesgo de que encuentren metales pesados.

 

50 por ciento menos durazno

Esta zona de Sombrerete es importante para la producción de durazno; sin embargo, también se ven en problemas, afirmó Pedro Fraire Velázquez, presidente del Consejo Estatal de Productores de Durazno de Zacatecas

Declaró que solicitaron a distintas instancias que realicen estudios de suelo y calidad del agua con laboratorios certificados que den cuenta de la situación real de la contaminación por metales pesados, sin que tengan respuesta.

El productor narró que una vez al mes la mina tira desechos: “le hemos buscado de un modo y de otro, quejas en Conagua, quejas en Profepa y de ahí no pasa, siempre nos esconden los resultados, se echan la pelotita entre uno y otro así manejan las empresas grandes la situación”.

Expuso que a simple vista el daño es visible, pues cuando “se sueltan los vientos de enero y febrero, una nube de polvo gris, de puro jale, cubre todo el valle”.

“En el 2020 no hubo mucha cosecha, de hecho, se secaron muchas huertas, quizá no todo fue culpa de la mina, pero entre la sequía y el polvo de la mina que se impregna en las ramas del durazno y ese polvo prolifera ácaros como la araña roja. Mi producción se ha reducido hasta 50 por ciento”, relató.

La principal incertidumbre en la que viven los productores y habitantes de la zona es que “no sabemos a qué alto grado esté contaminado, pero físicamente se ve, no tenemos los laboratorios para hacer el estudio”.

Alrededor de 200 productores de durazno y cerca de 5 mil hectáreas son las que muestran deterioro en los últimos años.

Muchos de los productores son de cultivo por contrato para la industria del durazno de conserva, pero estas empresas ya les notificaron que pedirán el estudio de metales pesados en la fruta, ya que es durazno que va para exportación a otros países.

Por ello, el presidente del Consejo Estatal de Productores de Durazno advirtió que, de encontrar altos niveles de metales en la fruta, las empresas compradoras podrían terminar los contratos e incluso vedar a todo el municipio.


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