CONFINADOS

Muy poco le duró el gusto a la Mesa para la Paz, luego de que el fiscal Francisco Murillo anunciara detenciones de presuntos peligrosos asesinos de los casos de La Comarca, en Guadalupe, y de la Bicentenario, en Zacatecas. ¡Bravo! Nomás que mientras las autoridades capturan a tres, los delincuentes matan a ¡17! (y contando por los que, dicen, no se sabe).

Como un infierno describieron los habitantes de Ciudad Cuauhtémoc los días que han padecido desde al menos el miércoles, cuando el propio alcalde Francisco Arcos, Pancho Donas, revivió el “quédense en casa”, pero no por la COVID-19.

Habrá que reconocerle al presidente que no se rajó, aunque varios policías municipales le renunciaron. Tal cual Loreto. Lo grave, comentan los venenosos y también familiares de víctimas, es que desde un día antes se la esperanza en que llegara respuesta de autoridades federales y estatales. Y, critican también, se quedaron esperando.

NI ESPERANZA

Las autoridades llegaron… ya para levantar cuerpos, al parecer. Advertidos estaban, cuentan en aquellos lares, y aún así amenazas, desapariciones y ejecuciones operaron sin freno. Tierra de nadie

Lo que se obtuvo de la Mesa para la Paz (lo bueno es que el nombre aclara que está en construcción) fue un comunicado de ésos que ya hasta sobran, pues la gente hasta se los sabe de memoria. Lo de “importante despliegue”, “condenamos los hechos”, “brindar tranquilidad” parece disco rayado. Y no obstante que no son para nada bien recibidos, ahí va de nuevo.

Tal parece que al vocero de todo y nada, Gerardo Flores, se le acabaron las ideas para mínimo despistarle en que de plano usan machote. (Cambie número de víctimas y lugar, punto). Lo peor es que cuando intentan arreglar está peor: al menos antes prometían que darían con los responsables, ahora, quizá en un arranque de sinceridad, mejor anuncian que van a “tratar de ubicarlos”. ¡Qué esperanzas!

DESCONTROL

Este jueves definitivamente no fue un buen día para la nueva gobernanza, o que le pregunten a la comisionada Norma Julieta del Río. Mientras el estado ardía, los diputados se agarraron en una de aquellas para recordar que si se está mal, se puede estar peor.

Fue más que evidente que el control que presume la mayoría son ilusiones en el Congreso del Estado, donde entre acusaciones y sesiones reventadas mandaron lejos, lejos la pretendida ratificación de Humbelina López (la funcionaria de los ojos de la comisionada del Inai) como titular de la SFP. ¡A ver pa’ cuándo!

DE NO CREER

¡Ah!, pero cómo les gusta escupir al cielo a los recién llegados a la nueva gobernanza. Ponen el grito en el cielo por lo grueso que está la nómina gubernamental, cuando han sido recién contratados precisamente para engrosar… la nómina gubernamental. Mera lógica.

Y todavía se quejan de falta de recursos. Por la “limpia” de personal que están haciendo, tendrán que desembolsar entre 170 y 210 mil pesos por persona. Ya las filas en la Junta de Conciliación se hacen largas, cada vez más.

Lo absurdo de lo absurdo es que los que más chillan fueron parte de le herencia que dejó Tello y algunos más con Alonso, pero como ahora son cristalinos e impolutos, pues se dan golpes de pecho, pese a que fueron parte del problema y no de la solución. ¡Patéticos!

Es más, si le rascan tantito, muchos han sido rémoras desde los tiempos de Arturo Romo. Aunque ahora digan que no son los mismos ni lo mismo.

¿SUAVE?

Por fin se dio algo bueno en la Legislatura local, Sí, a iniciativa de la diputada panista Marimar de Ávila Ibargüengoitia, se montó una exposición de pintura conmemorativa al centenario luctuoso de Ramón López Velarde.

Se denominó 100+33 y fue grato ver el vestíbulo legislativo pletórico y sin grilla como ahí se acostumbra. No podía faltar la referencia al número tres porque fue clave en la vida del bardo jerezano. Su madre se llamaba Trinidad.

Y aunque ahora nuestro cielo cruel ha sido testigo de tragedias que han asolado a Zacatecas, el arte dio un leve respiro para viajar sobre esos trazos, volar en esos lienzos con tinta por la Suave Patria.

Sin perder de vista que, al volver a la realidad, nuestra tierra colorada se ha teñido aún más, pero no de manera natural.


Los comentarios están cerrados.