Rafael Calzada Vázquez
Rafael Calzada Vázquez

Algunas raíces profundas de la inseguridad

 

En días pasados, por las redes sociales, nos enteramos que los gobiernos de las entidades vecinas recomendaron a sus ciudadanos evitar venir a Zacatecas para no tener malas experiencias de seguridad pública.

La noticia de los diez cuerpos aparecidos en el puente de San Pedro Piedra Gorda, cabecera municipal de Cuauhtémoc, Zacatecas, le dio la vuelta al mundo. Nos hacen aparecer como los malos de la película.

Si hacemos un recuento sociológico de cómo era Zacatecas cuando se inició a percibir la inseguridad pública por la presencia de la delincuencia organizada podremos observar elementos que agregan complejidad al grave problema por el que atraviesa nuestra región, observándose que los fenómenos sociales y políticos, se dan dentro de lo que son los Marcos.

Maurice Duverger, un gran sociólogo señala que las actividades económica, social y política se dan en diferentes contextos que son determinantes en la directriz final que toma un estado, respecto a sus decisiones tanto cotidianas como trascendentales.

A esos contextos el autor les llama, marcos.  Y existen, Físico-geográfico, Histórico, Político, Económico, Demográfico, Religioso, Idiomático y Cultural, entre los más sobresalientes que dan el contexto del Zacatecas de inicios de la inseguridad grave.

El marco físico lo determina la inmensa superficie de nuestra entidad, donde existen sierras, ríos, planicies, lugares cálidos, templados y templados fríos. Es decir, nuestra demarcación territorial incorpora la diversidad de presentaciones edafológicas, morfológicas y de clima. Lo que incide en el carácter de nuestras poblaciones, igualmente diversas.

El marco histórico nos formó. En especial los Zacatecanos fuimos actores del triunfo de la Revolución en este escenario de nopal y roca, donde la batalla se cobró la afrenta de la sangre derramada de Madero y Pino Suárez.  Nuestra paz había sido producto de la Revolución y la estabilidad de los gobiernos que de ella emergieron.

El diseño institucional que se contiene en el acto constitutivo de nuestro estado es fundamental para entender el desarrollo económico, el estado de bienestar y el de la búsqueda de la felicidad de los pueblos y de los individuos que componemos este mosaico regional que es Zacatecas, debido al proceso de departamentalización, o conformación de la organización institucional, que responde al qué hacer, cómo hacerlo, para qué hacerlo, dónde hacerlo, quién lo hace, cuándo hacer y por qué. Dependiendo de qué propósitos se busquen en la conformación y funcionamiento de las instituciones. Si de inicio no se encuentra el bien común y la búsqueda de la felicidad en la constitución, en los propósitos del estado y en el diseño institucional, difícilmente se va a lograr que eso se dé.

Cuando llega la delincuencia organizada estábamos en un impase de transformación del estado, donde se dejó de prestar atención al fenómeno de la violencia, que no tenía una presencia notoria entre nosotros. La seguridad pública correspondía a una policía preventiva municipal y estatal para aplacar rijosos y ebrios, que no entendía cómo no lo han hecho los subsiguientes gobiernos, la gravedad del problema que se estaba presentando. Con un agravante: los jóvenes estaban dejados a su suerte en todo el país. El sistema educativo, deportivo y productivo los excluyó, por lo que se encontró un sector social en barrios y colonias con muchos jóvenes que sirvieron como caldo de cultivo, que fueron víctimas de un sistema que los abandonó y que lamentablemente se enrolaron en la maraña de las drogas y la violencia. No estudiaban, porque solo 27 de cada 100 alumnos tienen acceso a estudios universitarios. No entrenaban, porque el instituto deportivo no atiende en los municipios. No trabajaban, porque no hay empleo para jóvenes sin experiencia. Todo agravado por la pobreza.

 


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