KAREN CALDERÓN / NTRZACATECAS.COM
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Uno de los daños colaterales que ha dejado la pandemia por COVID-19 es el aumento en trastornos alimenticios, de hasta 30 por ciento más que el año anterior, declaró Natalia Medina García, licenciada en Nutrición.

Explicó que esto se debe al propio aislamiento y el exceso de redes sociales, donde se difunden estándares de belleza que las personas quieren llevar a la vida real, los cuales en su mayoría pasan por un proceso de edición para su publicación.

Precisó que los principales signos de alerta son: obsesión por el control de peso y comida, distorsión de la imagen corporal, modificación de hábitos alimentarios como ayunos prolongados, provocación del vómito y exceso de la actividad física.

Además, durante la pandemia, la edad en la que se presentan estas enfermedades ha disminuido y se presentan en adolescentes de 11 a 25 años, por lo cual se debe tener mayor vigilancia en este sector de la población.

Otra de las afectaciones de esta contingencia sanitaria es que en los pacientes que ya están con la detección de algún trastorno alimentario han tenido una pequeña afectación en su tratamiento, por el aumento a la exposición a las diversas redes sociales.

Medina García destacó que hay nutriólogos que pueden desarrollar trastornos alimenticios al no enseñar a sus pacientes que pueden consumir alimentos ricos y nutritivos que no afectarán en su peso, al no hacer enseñar a comer a sus pacientes les influyen miedo, por lo que entre a más corta edad se acuda con un especialista y se le enseñe a comer, el riesgo de caer en un trastorno alimentario es menor.


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