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Frente al surgimiento de la variante ómicron, la amenaza de una nueva ola de la pandemia, e información sobre el decrecimiento de la efectividad de las vacunas con el paso de los meses, la opinión de los científicos es que todas las personas arriba de 18 años con esquema completo de inmunización no se confíen y digan «sí» a una dosis de refuerzo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Estados Unidos (CDC) hicieron oficial la recomendación el pasado 19 de noviembre y lo ideal es que el gobierno mexicano siga la pauta lo antes posible, coincidieron especialistas en infectología y neumología.

De hecho, el Presidente Andrés Manuel López Obrador señaló el jueves que este mes arrancaría el programa de inoculación complementaria, iniciando por la población de la tercera edad.

El infectólogo José Tirán afirmó que este grupo etario y los trabajadores de la salud de primera línea deben de tener prioridad en las brigadas, pues siguen siendo el sector en mayor riesgo de contraer Covid-19.

«Y también añadiría a la gente con comorbilidades importantes: pacientes inmunosuprimidos, con cáncer o cualquier enfermedad que comprometa al sistema inmune», aclaró el médico.

El infectólogo Javier Ramos, fellow de IDSA (Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América), agregó que básicamente lo aconsejable es seguir el orden conocido desde el principio, donde los más vulnerables a adquirir la infección o desarrollar un cuadro severo de la misma vayan primero en la administración de la dosis extra.

¿POR QUÉ SON NECESARIOS?
En diciembre del 2020, cuando los biológicos de Pfizer y de AstraZeneca comenzaron a ser utilizados, los científicos estaban seguros de la efectividad de las preparaciones, pero les quedaba la duda sobre los tiempos que duraban sus protecciones.

Ahora, 12 meses después, las respuestas son más claras, indicó Ramos.

«Ya nos dimos cuenta de que las vacunas en general, incluso siendo inmunocompetentes y aun siendo administradas sus dos dosis, no logran que la inmunidad dure tanto como quisiéramos. Entre los cuatro y los seis meses baja el nivel de anticuerpos en vacunados, lo que hace más probable una infección», explicó.

El neumólogo Abelardo Elizondo, quien atiende a pacientes con Covid-19, apuntó que ha visto casos así, conocidos como contagios breakthrough. Si bien estas personas tienden a presentar síntomas más leves, pueden transmitir el virus a otros.

«He visto a pacientes vacunados hace como seis o siete meses, sobre todo con Sinovac y CanSino», compartió.

«O sea, los que tienen más de seis meses de haber recibido sus vacunas, que son los de arriba de 50 años, son actualmente los más susceptibles a infección breakthrough».

El experto también mencionó que, si bien la respuesta de los biológicos ante la más contagiosa variante ómicron es aún un misterio, brindar refuerzos y vacunar a más mexicanos son de las mejores herramientas para evitar un nuevo pico de casos.

El infectólogo Tirán ahondó en el efecto que estas dosis extra tienen en el organismo.

La gente puede imaginar que la situación es como una guerra. El virus tiene alineados a sus partículas, o sea, a sus soldados listos para invadir a la persona. Los anticuerpos son los soldados de este paciente, encargados de defenderlo.

Lo lógico es que, entre mayor sea la cantidad de anticuerpos, más sencillo será contener el avance del enemigo.

«Al paso del tiempo, la producción de estos anticuerpos no está al alza, sino que queda a un nivel estable, como si sólo quisiera dejar tropas de reserva. Lo que hace el refuerzo es elevar otra vez la cantidad de soldados», expresó.

EL REFUERZO IDEAL
La recomendación de los CDC es que, si alguien recibió una vacuna de mRNA mensajero de dos dosis, como Pfizer y Moderna, obtenga el refuerzo seis meses después de la segunda aplicación.

Y si consiguió un biológico de vector viral de una sola dosis, como el de Johnson & Johnson, lo ideal es que vaya por la nueva ronda a los dos meses.

Habría que esperar a obtener información sobre biológicos como Sinovac, AstraZeneca, Sputnik y CanSino para conocer los tiempos precisos de sus refuerzos.

El infectólogo Ramos aclaró que aplicarse dichos refuerzos significa recibir una sola inyección adicional, es decir, no es necesario repetir el esquema de dos dosis.

«Lo que va a contener la jeringa de refuerzo es la misma cantidad (de preparación) que recibieron en la serie original, con la excepción de Moderna. En esta vacuna observamos una mayor frecuencia de efectos secundarios, entonces la indicación del laboratorio es recibir la mitad de la dosis inicial, o sea, 50 microgramos de antígeno»..

Si bien los expertos aprueban la combinación de preparaciones, el fellow de IDSA señaló que lo aconsejable es siempre recibir la misma vacuna.

«Lo que pasa es lo siguiente: si el cuerpo ya respondió favorablemente con una determinada vacuna, lo mejor es seguir con ésta.

«Lo digo, sobre todo, por temas de seguridad: sabemos que cada una tiene efectos colaterales y no nos gusta hacer mezclas a no ser que sea absolutamente necesario o hasta que tengamos más estudios sobre su seguridad».


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