Alberto Chiu
Alberto Chiu

Hagámonos escuchar

 

Arrancamos ya el último mes del año, y uno de los temas más importantes que tendremos al cerrar este ciclo, además de como vaya evolucionando el asunto de la inseguridad, será seguramente la discusión del Paquete Económico 2022 que ya tienen en sus manos los diputados locales, y que deberán estar sometiendo a un análisis exhaustivo, detallado, para tomar las decisiones correctas y definir si lo dejarán pasar tal como envió su propuesta el Ejecutivo estatal, o si le hacen modificaciones.

Por eso, ya desde ahora hemos escuchado diversas opiniones que reclaman el haber dejado un tanto olvidados los aspectos como la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, o como el aparente olvido a sectores como el campo, o el incremento de gravámenes como el impuesto sobre la nómina, cuando históricamente no ha demostrado que efectivamente se destine al crecimiento y desarrollo económico de la entidad.

Resulta obvio que en el Congreso del Estado la discusión será abierta y de frente -o al menos eso esperamos muchos ciudadanos-, con la exposición de todos aquellos motivos y razones que les impulsen a moverle puntos y comas al Presupuesto, por ejemplo. Obvio también, o al menos así se espera, que el bloque oficialista de Morena y sus aliados pretendan imponer la personalísima visión del Ejecutivo, mientras el bloque opositor intenta reacomodar cantidades para rubros que consideran también prioritarios o de cierta relevancia al menos.

¿Y qué podemos esperar pues los ciudadanos de nuestros representantes formales ante el poder? ¿Qué debemos hacer para que ellos entiendan mejor las necesidades de cada sector de la población? Creo que todavía en nuestros días, hay un vacío enorme, un abismo de distancia entre los representantes populares y el pueblo mismo. Creo que la única participación de los ciudadanos para con los diputados es al momento de ir a una elección y emitir un voto, pero de ahí en más…

Pareciera que luego de un proceso electoral, los ciudadanos nos olvidamos de los diputados hasta la siguiente elección; pareciera que los dejamos “sueltos”, a la deriva si se quiere ver, al antojo y manipulaciones desde el poder, sin que muchas veces ni siquiera nos enteremos de lo que hacen o dejan de hacer, y sabiendo de ellos -si acaso- sólo a través de los escándalos que nos recetan a través de los medios de comunicación.

Pero me parece también que ya va siendo tiempo de tomar nuevamente las riendas, desde la sociedad, y ponerle un alto a la perniciosa injerencia del poder sobre decisiones que deberían ser tomadas poniendo primero los intereses de todo el pueblo. ¿Cómo hacerlo? Creo en el diálogo como herramienta fundamental, y por ello, debemos hacer contacto con todos y cada uno de nuestros diputados, particularmente aquellos de nuestro distrito, que son quienes directamente nos representan.

En otras tradiciones democráticas, es común el que los ciudadanos comunes y corrientes, los de a pie, le escriban cartas a sus representantes populares para expresarles aquello que consideran deberían saber para tomar decisiones que les afectarán; ahora, los medios electrónicos nos dan numerosas opciones para establecer y mantener esa comunicación directa con ellos… ¿por qué no aprovechar estas herramientas y “bombardearlos” con nuestras propias opiniones? ¿Por qué no hacernos oír sobre lo que pensamos sobre ellos, sobre su trabajo, y sobre lo que creemos que deberían hacer para apoyar a la sociedad con sus decisiones?

Mucho se dice que el Congreso es “la casa del pueblo”, pero para que eso se convierta en realidad, creo que somos nosotros quienes debemos creerlo primero, tomar el toro por los cuernos y hacernos escuchar a través de ellos. Que nuestra voz sea amplificada por ellos desde la tribuna, y que en conjunto, ellos y nuestras opiniones, tomen la mejor decisión para todos. Si nosotros no nos ocupamos en comunicarnos con ellos, o ellos no hacen eco de nuestras opiniones, entonces al menos tendremos la satisfacción del deber cumplido, y una mejor opinión de a quiénes ponemos en el poder, para la próxima elección.


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