AGENCIA REFORMA/NTRZACATECAS.COM
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«Yo siempre digo que aquí es como las Barrancas del Cobre: desde donde te pares, ves un espectáculo».

Así es como la directora de Educación Financiera y Fomento Cultural del Banco de México (Banxico), Jessica Serrano Bandala, define la experiencia al interior de la sala bancaria en el Edificio Principal de dicho órgano.

Basten los primeros pasos por el vestíbulo de esta obra monumental del Centro Histórico para entender a qué se refiere.

De abajo hacia arriba, la mirada navega del colorido mosaico veneciano hacia las ocho columnas de 9 metros de alto, revestidas de mármol negro con vetas doradas hasta el capitel de bronce; paisaje geométrico y elegante rematado por un imponente plafón que integran 15 casetones decorados artísticamente.

Apreciar el panorama desde lo alto del Mezanine de este emblemático inmueble ecléctico, con sus columnas de orden jónico y arcos de medio punto al exterior, e influencia art déco con elementos neoprehispánicos, lo corrobora impresionante. Tan sorprendente como el hecho mismo de que no se había abierto al público en casi 90 años.

Pero eso cambió el pasado 24 de septiembre, cuando Banxico abrió las puertas no sólo para el disfrute de la joya en sí que es el inmueble, inaugurado en 1905, y remodelado y restaurado en 1926, sino para recibir a las personas en el nuevo Museo del Banco de México.

Un espacio destinado a difundir la colección numismática al resguardo de Banxico, una de las más importantes de América Latina tanto por la cantidad de piezas -más de 118 mil- como por la calidad y rareza de las mismas; pero que también busca dar a conocer de cerca el trabajo que realiza el Banco de México y los bienes públicos que provee a la sociedad.

«Los bancos centrales, en general, hemos evolucionado mucho en nuestra manera de comunicarnos y vincularnos con la sociedad. Subir una rayita arriba en esta vinculación es hacer este acercamiento, explicando nuestra labor y la relación que tenemos con los individuos en su vida cotidiana.

«De ahí surge la idea de crear este museo con una comunicación mucho más terrenal, poniendo al individuo al centro», explica Serrano Bandala durante un recorrido por el recinto.

EL ACERVO
Del lado derecho del recinto, lo primero es la Sala del Dinero, donde se explica la relación de los individuos con dicha herramienta, diferenciando qué sí y que no cuenta como tal -a partir de si cumple con ser medio de cambio, unidad de cuenta y resguardo de valor-, y recorriendo su evolución a lo largo de más de 5 mil años de historia.

Es aquí donde está expuesta parte de la colección numismática, surgida en 1929 con un pequeño pero importante acervo de moneda perteneciente al escritor e historiador Manuel Romero de Terreros, aunque lo primero a la vista es una adquisición ex profeso para la apertura del museo: una piedra rai, antigua divisa proveniente de la isla de Yap, en Micronesia.

También figura una tablilla de arcilla con escritura cuneiforme y pictogramas que data del año 3 mil antes de nuestra era, procedente de Medio Oriente -«una de las piezas más escasas y significativas», remarca Serrano Bandala- así como ejemplos de las monedas más antiguas de regiones como Egipto, China y Jonia.

Después, junto con una sucinta muestra de monedas y billetes históricos del mundo, están las piezas que documentan toda la historia monetaria del País, evocando desde el cacao como tipo de cambio hasta 2 pesos del Imperio Mexicano en papel moneda -replicado en forma de cojín y a la venta en la tienda del museo-, y las distintas familias de billetes emitidas por el Banco de México desde el siglo pasado.

En un despliegue de tecnología, diferentes pantallas táctiles y estaciones interactivas permiten lo mismo escuchar a los próceres y personajes de los billetes mexicanos contar su historia que diseñar un billete con la denominación, las figuras, colores y elementos de la preferencia de cada quien. Lo cual ha sido de lo más taquillero del museo, que el pasado 27 de noviembre recibió a su visitante 2000.

En este sentido, es muy clara la influencia del Museo Interactivo de Economía (MIDE), al que se acercaron para trabajar lo referente a curaduría, según comparte Serrano Bandala, quien omitió dar un aproximado sobre la inversión que implicó la apertura del espacio y creación del museo.

A pregunta expresa sobre la diferencia que habrá entre ambos museos, la directora de Educación Financiera y Fomento Cultural refiere que mientras uno explica las relaciones de Banxico, el otro ve la foto completa de toda la economía; pero en realidad, estima, serán complementarios, e incluso buscarán generar circuitos.

LA TAREA DIARIA
Cruzando el vestíbulo, donde se instaló un vitral animado inspirado en un proyecto jamás concretado del artista Fermín Revueltas, está la Sala del Banco de México; «mi favorita, porque aquí explicamos qué es lo que hacemos en el Banco», apunta Serrano Bandala.

Aquí, nuevamente de forma lúdica e interactiva, se expone la tarea de Banxico como emisor de una moneda nacional, con el mandato único de procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la misma a través de la política monetaria y con la autonomía como pilar fundamental.

En el sótano, lo que otrora fuera la bóveda donde se resguardaran celosamente los valores bajo una monumental cerradura de película -auténtico corazón del inmueble- ahora es un espacio de proyección que ofrece una experiencia inmersiva donde se conjuga en un solo mensaje lo previamente visto en las dos salas principales.

Por último, arriba en el Mezanine está el área de las exposiciones temporales, inaugurado con las muestras Familia de billetes. Patrimonio y tecnología en tus manos, sobre el proceso de diseño y fabricación de los que actualmente circulan en el País, y Carlos Obregón Santacilia. Edificador de la modernidad mexicana, dedicada al arquitecto responsable de la remodelación del edificio a mediados de los 20, con registro fotográfico de Guillermo Kahlo.

«Queremos que este sea un espacio vivo, que les den ganas de regresar», subraya la titular del museo, Anareli Acosta, para quien todo esto es una forma de mostrar que el Banco de México no es un ente técnico, casi incomprensible y de puertas cerradas, y que todo lo que hace permea en la vida cotidiana de la ciudadanía.

«Lo que estamos haciendo aquí todos los días tiene que ver contigo, con tu familia, con México. Y esta es una muy buena forma de transmitirlo, de hacerlo cotidiano, entretenido, accesible».

TOME NOTA
Qué: Museo del Banco de México
Dónde: Avenida 5 de mayo, No. 2, Centro Histórico
Para reservar visita: www.museobancodemexico.mx o acudir por el acceso de Eje Central 4, la entrada se permite según el aforo disponible.


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