BAJAN PUNTOS

Una cosa es que la aprobación ande en el sótano para los locales, pero otra es que la del presidente López Obrador sea las que las lleve. Los ponzoñosos se preguntan si no ha de ser bien visto en Palacio Nacional que el estado sea de los peorcitos en las encuestas, como la de Mitofsky, que pone al jefe de la 4T con doce puntos menos en Zacatecas que los que tiene a nivel nacional.

AMLO trae en la bolsa casi 66 por ciento, que también le da El Financiero, pero en Zacatecas son 53.4, apenas arriba que Jalisco, Guanajuato, Aguascalientes y Querétaro. No muy buenos números, a un mes de que el primer mandatario visitara Zacatecas con la promesa de seguridad y recursos, que no llegaron. En el apresurado camino al 24, o sigue el estado puesto en sacrificio o vienen cambios. Y, dicen los chismosos, a lo mejor reclama el dueño la delegación de Bienestar.

 

ROSCAS

Ahora sí se pasaron de roscas. Tan mal siguen las cuentas en el gobierno del estado que deben ¡hasta los panaderos! Resulta que el gremio anda muy molesto porque acusan que desde Alejandro Tello lo dejaron colgado y ahora con el gobernador David Monreal no lo quieren recibir. Que se formen, nomás eso les dicen en la Secretaría de Administración, de Verónica Ivette Hernández.

La austeridad republicana se puso firme y no habrá de las tradicionales roscas en las dependencias este Día de Reyes, o al menos no compradas a la Asociación de Panaderos del Estado. Todavía no se sabe si repartirán puro bolillo, o luego ya se verá si nomás cambiaron a quien mandarle la factura. Y, ojo, recomiendan los afectados, pues a ver si a los nuevos sí les pagan.

 

LA BARREDORA

Igual y ni roscas se van a necesitar. Cuentan las víboras que en los pasillos de Ciudad Administrativas abundan las caras largas y otras tantas asustadas, pues la nueva gobernanza inició el año con más despidos, como para arrancar 2022 al estilo de la Cuarta Transformación región Zacatecas. Ahora pasó la barredora en la Sedesol, Economía y por lo poco que quedaba del Servicio Nacional del Empleo, si para ironías vamos.

A los burócratas regresaron del periodo vacacional decembrino para recibir solo las gracias y el adiós, en los mejores casos y a los que les avisaron. Adiós, becados, argumentan. Las malas lenguas aseguran que ya hasta desaparecieron todas las residencias de Obras Públicas y que, en Turismo, las direcciones son cosa del pasado neoliberal, con lo que aseguran en el gobierno del estado que dinero hasta nos va a sobrar. Nomás que se vea.

 

A REMENDAR

Así, los que sobran son los inconformes cuando recibieron lo que les tocaba del amor con amor se paga. Es evidente que en la nueva gobernanza no hay quién “teja fino”, ya que se dejó de lado la política-política para dar paso a la persecución, revanchismo, acoso, encono y demás linduras emanadas de la intolerancia, critican las víboras que saben.

Como a Gabriela Pinedo, todavía secretaria general de Gobierno (dicen), le quedó grande la yegua, pues no hay quién concilie, dialogue y deje la politiquería, por lo que hubo que buscar aunque fuera en el ámbito municipal. E insisten en que sea el alcalde de Guadalupe, Julio César Chávez, el que pueda hacer las veces, por ahora tras bambalinas. Por ahora, dicen que pasó a enlace con la Legislatura y, bueno, al menos en Navidad les mandó sus regalos. Julio hace lo que puede, mídale.

 

DEFINICIONES

Es evidente que para muchos no queda claro con qué se come eso de la nueva gobernanza, incluso, ni para los que dicen representarla; de ese tamaño es la incertidumbre.

Algunos genios ya hasta la convirtieron en un ente, un individuo, o sea, dejó de ser un concepto para cobrar vida, así como criatura. De miedo. Baste ver los “comunicados” del mamotreto para darnos una idea de que, como diría el clásico, no le entienden.

Para ellos, la nueva gobernanza ¡habla!, “invita”, “llama” y tiene prioridades, y ahí la llevan. Como breviario cultural, recordemos que el término gobernanza comenzó a utilizarse en 1990. ¿Nueva?

Para no ir lejos, entre los elementos del concepto se encuentran (apúntenle): la transparencia, la integridad, la legalidad, las políticas sólidas, la participación, la rendición de cuentas, la capacidad de respuesta, así como la ausencia de corrupción y delitos. ¿Sabrán de lo que hablan?

 


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