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Las cancelaciones de vuelos por la nueva ola de contagios de Covid-19 ocasionaron ayer un caos en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Las aerolíneas que operan en la terminal capitalina suspendieron 50 vuelos.

De acuerdo con datos del AICM, Aeroméxico canceló ayer 48 vuelos y tuvo 66 demoras; Volaris registró 2 suspensiones y 30 retrasos, mientras que VivaAerobus tuvo 7 demoras.

La Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA) confirmó 87 pilotos contagiados, de los cuales 69 son de Aeroméxico, 14 de Aeroméxico Connect y 4 de Aeromar.

El jueves, la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación dijo que 140 sobrecargos estaban contagiados.

Aeroméxico, que canceló el jueves 22 vuelos, precisó que antes de iniciar un viaje aplica pruebas de antígeno a toda la tripulación y sólo en los últimos 15 días hizo 25 mil pruebas, pues sus sindicatos se lo exigen y tienen estrictos protocolos para evitar contagios entre los trabajadores.

Ayer, el valor de la acción de la compañía cayó 16.5 por ciento. Cerró en 1.92 pesos.

En tanto, VivaAerobus informó que ante la evolución de la pandemia con efecto en las tripulaciones de las aerolíneas a nivel global, la empresa ha reforzado sus protocolos.

«Actualmente, alrededor del 4 por ciento de la planta total de tripulantes se encuentra en aislamiento por sospecha o caso confirmado», indicó en un comunicado.

Hasta anoche, Volaris no había dado una postura oficial de la afectación en sus operaciones por tripulación contagiada.

En el AICM se pudieron observar escenas de pasajeros que reclamaban a los empleados de las aerolíneas por las cancelaciones o retrasos.

«¿Cómo que cancelado? ¿Por qué? Tengo una conexión a Chicago en la tarde, no me hagan esto», gritó la señora Cristina Zapata a los trabajadores de Aeroméxico.

Mauricio Sosa salió iracundo de los mostradores.

«No puede ser que nadie te atienda, te dan un maldito número telefónico, para qué, si ni contestan, ya perdí el vuelo (a Cancún), ajá, lo programan para mañana, pues mañana yo regresaba, gracias», ironizó.

En las pantallas que informaban de los vuelos en la Terminal 2 aparecieron las cancelaciones a destinos como Guadalajara, Chihuahua, Monterrey, Cancún, Mérida, Mexicali y Ciudad Juárez.

El argumento de los despachadores de Aeroméxico fue que los vuelos eran cancelados por «contingencia Covid». Sin dar más detalles.

El primer vuelo cancelado fue el 209 de Aeroméxico con destino a Guadalajara, programado a las 6:01 horas, después el 825 a Mérida a las 6:05 y el 141 con destino a Chihuahua programado a las 6:55.

Pero aún faltaban más.

La aparición en las pantallas de otros vuelos cancelados causó un nerviosismo generalizado en la Terminal 2. Volaris, Aeromar y VivaAerobus también reportaban demoras y cancelaciones.

A eso se sumó la tardanza de los vuelos 2650 a Chetumal, 2460 a Querétaro, 600 a Vancouver, 212 a Guadalajara, 761 a Bogotá, 512 a Cancún, 686 a Chicago y 484 a Las Vegas. Todos estaban programados entre las 8:35 y las 9:05 de la mañana.

La situación colapsó.

«No manches, chécate nuestro vuelo, corre corre», se oyó en la sala. «¿Se van a cancelar más vuelos?», secundó otro grito.

Las filas por primera vez salieron hasta a las afueras de las instalaciones de la Terminal 2 para documentar y asegurar el vuelo.

No obstante, pese a que la razón de la cancelación de tanto vuelo era los contagios de Covid-19 entre pilotos, la gente en el AICM no respetó la sana distancia.

Personal de la empresa Vigilancia, que ofrece apoyo logístico a Aeroméxico, organizó brigadas para mantener las medidas, pero esto molestó más a los pasajeros.

«¿Por Covid? ¿Pero dónde? ¿En el avión? ¿En el aeropuerto de Monterrey? ¿Cómo que por Covid? Necesito una explicación, no es posible que así de repente nos cancelen el vuelo», volvió a gritar la señora Zapata.

El encargado de Aeroméxico, Edwin, se limitó a explicarle, de nuevo, que la causa era el Covid-19 y que esperara a que el vuelo fuera reanudado.

Aparte, unos 100 pasajeros que viajaban a Tijuana el jueves por la noche, varados en los ambulatorios de la T2 y mezclados con los cancelados de ayer, abonaron a la incertidumbre en el AICM.

Pedro Rincón, un pasajero varado, reclamó desatención de la aerolínea que los desvío a Hermosillo, los tuvo allá por la madrugada y los retornó a la CDMX en la mañana. Acá el argumento no era Ómicron, sino el mal tiempo.

«Nos dijeron que fue el mal tiempo de Tijuana , pero los malos manejos de la aerolínea marcaron esto, el vuelo para empezar fue muy retrasado, como dos horas de retraso, después llegamos a Hermosillo y sin decir ‘agua va’ nos dijeron que iban a recargar combustible y de regreso a la Ciudad de México», narró el usuario sentado en el suelo frío.

Alejandro, otro usuario varado, pasó el día de ayer en el AICM entre el hambre, la sed y el cansancio.

«Llegamos aquí a las 7 de la mañana porque el vuelo no llegó a Tijuana. Nos regresamos a las 4, llegó aquí a las 7, y aquí estamos parados y ahorita no nos han dado una solución, solamente que nos dieron un numero y hablamos, pero no nos contestan», contó.

«A uno que otro le han contestado y les han dado vuelos hasta el lunes, y le mara verdad es muy largo, nosotros necesitamos soluciones porque en mi caso no tengo dinero ni para comprar otro vuelo, es muy difícil y sólo nos queda esperar».

Jesus Emmanuel Leon Vazquez
Agencia Reforma


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