AGENCIA REFORMA/NTRZACATECAS.COM
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Aunque el mundo está a punto de comenzar su tercer año con la pandemia del Covid-19, la crisis climática continúa siendo la más grande amenaza a largo plazo que enfrenta la humanidad, según el Informe de Riesgos Globales 2022 del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

Cada año, se realiza una encuesta a expertos y líderes mundiales en negocios, gobiernos y sociedad civil acerca de su percepción sobre los principales riesgos que acechan al mundo.

Según los resultados para 2022, el mayor peligro en la próxima década es fallar en acción climática, seguido por el clima extremo, la pérdida de biodiversidad, las crisis de recursos naturales y el daño al medio ambiente causado por la humanidad.

Por lo tanto, los cinco riesgos que más preocupan a los participantes del ejercicio están relacionados con el deterioro ambiental.

Peter Giger, especialista de Zurich Insurance Group, dijo que si no se actúa para hacer frente al cambio climático, el Producto Interno Bruto (PIB) mundial podría reducirse en una sexta parte. Sin embargo, los compromisos que se asumieron en la cumbre climática COP26 son insuficiente para evitar un calentamiento superior a los 1.5 grados centígrados.

«No es demasiado tarde para que los gobiernos y las empresas actúen sobre los riesgos que enfrentan e impulsen una transición innovadora, determinante e inclusiva que proteja a las economías y a las personas», apuntó en un comunicado.

A largo plazo (5 a 10 años), el Top 10 de riesgos lo completan la erosión de la cohesión social, la migración involuntaria, los avances tecnológico adversos, la confrontación geoeconómica y la contestación por recursos geopolíticos.

A corto plazo (0 a 2 años), el clima extremo es el mayor riesgo y a mediano plazo (2 a 5 años) lo es fallar en acción climática, de acuerdo con el informe, que urge a los líderes mundiales a asegurar la transición hacia economías de emisiones cero netas.

Tras la COP26, la ONU espera que los gobiernos envíen planes de acción climática más ambiciosos que permitan reducir a la mitad sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 con miras a alcanzar las cero emisiones netas para 2050. Uno de los mecanismos para lograrlo es establecer un precio al carbono, resalta.


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