TARDE

A ver cuánto duran las nuevas autoridades de Salud después de que reaccionaron tarde, pero en punto. Mientras la ola crecía, esperaron y esperaron para tomar medidas de cara a la pandemia. No les importó que la variante se estaba moviendo rápido.

Ni hablar, las torpezas de antes, pero recargadas. Ahora se dan las consecuencias de tanta ligereza, ya que, en el acumulado del fin de semana, se llegó a mil 497 contagios. A diario se rompe el récord. ¡Bravo!

En China, donde dicen que comenzó el relajo, en cuanto se dan 20 casos se aísla a la población. Sin decir agua va seactúa, pero en Zacatecas se piensa que somos inmunes. Claro, la población contribuye al relajar las medidas y, ahora, vemos cómo crece la cadena del dolor.

No porque de aquí sean “Los Temerarios” hay que actuar como tales. A como vamos, el siguiente paso serán las sanciones para todo aquel que no acate, sea quien sea y caiga quien caiga.

ZONA CERO

Por si otra cosa les faltara a los burócratas (a los que quedan), ahora son los contagios de COVID-19 los que asedian a las dependencias. Resulta que se cuentan por decenas los brotes que detectados, con la Secretaría de Finanzas, de Ricardo Olivares, a la cabeza de la lista, pero también dispersos en Obras Públicas, Administración y ¡la oficina del gobernador!

Fue David Monreal el que dio el informe de los casos positivos que llevan hasta ahora y que, según las malas lenguas, se habrían desatado por la irresponsabilidad de varios de esos directores mala leche, esos por los que luego acusan a la nueva gobernanza de terrorismo laboral. Ahora sí, resultaron literalmente tóxicos.

Tanto así, que el propio gobernador debió pedir a los secretarios que vigilen que los jefes “respeten a la clase trabajadora” y que ya no por coherencia con la 4T, sino por salud pública, hagan valer derechos tan básicos como las incapacidades laborales para los que resulten positivos. Ahora ven que la altanería sí llega a ser peligro para la sociedad.

DIFICULTOSA

Hablando de problemas, cuentan las víboras que, entre las muchas crisis laborales de la nueva gobernanza, la del Sistema Estatal DIF ya tronó. Desde los pasillos del organismo asistencial denuncian que es un suplicio aguantar a la directora Ana Elisa Ramos Carrillo, a la que no bajan de prepotente, altanera y hasta gritona.

Los chismosos, ahora de chaleco guinda, advierten que los desplantes de la funcionaria no sólo son contra los trabajadores, sino que llegan hasta los beneficiarios de los programas, quienes se han llevado varios tragos amargos al toparse con ella.

Nada que ver, comentan en el SEDIF, con la presidenta honorífica, Sara Hernández, pues ha sido quien se arremanga y saca la chamba, mientras la directora se dedica a la persecución del personal. Luego por qué se cuestionan que el presidente López Obrador haya querido desaparecer a los DIF.

VUELVEN

Por fin sesionará la Comisión Permanente de la Legislatura. Se estaban haciendo que la virgen les hablaba. Y como la preside el priista Jehú Salas, pues los venenosos pensaron que no llegaría el día, ya que no está acostumbrado a trabajar luego de los cinco años de vacaciones en la “administración” de Alejandro Tello.

Aunque la Permanente es la Comisión de cosas insulsas, los oficialistas ni ahí soltaron, ya que está conformada por seis aliados contra cinco plurales. Mayoría manda y aplana. Aunque sí es un foro para que dos que tres se avienten su rollito con la esperanza de hacer eco y presencia en los medios de comunicación.

Y como a algunos, sobre todo a los diputados, la pandemia les sirve de pretexto para ocultarse, quieren la sesión a puerta cerrada. Así podrían estar a sus anchas, ¡ah!, y no se vaya a pensar que los once se sacrificarán en aras del pueblo, sino que, por ser parte de la referida Comisión, hay una lanita extra para cada diputado. No dan paso sin huarache.


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