Jenny González Arenas
Jenny González Arenas

Política Educativa

 

Este sexenio no se ha caracterizado por su compromiso con la educación y si a ello le agregamos la situación sanitaria que aqueja al mundo, el escenario para la educación en México no es muy halagüeño.

El tema más sonado en estas fechas es el del CIDE, que se encuentra en estos momentos en una crisis de autoridad severa. Por un lado, los alumnos y los investigadores adscritos al centro y, por otro lado, las autoridades Federales y el CONACyT. Esta confrontación no es gratuita, por el contrario, se trata del inicio de una clara estrategia del Estado Mexicano por controlar la investigación en el país, por dictar las reglas de lo que se puede decir o no en México.

El gobierno ha asumido la postura de que en las investigaciones que se producen a nivel nacional son neoliberales y que eso se tiene que terminar. Disiento de dicha postura porque una de las reglas fundamentales del método científico es la objetividad. El investigador tiene que desprenderse de sus posturas o presunciones personales y llevar a cabo su investigación de una forma tal que los resultados que se obtengan sean objetivos.

Claro es que los investigadores son personas y que como tales tienen un punto de vista particular o una opinión y que dicha postura pueda, en determinado momento, motivar la investigación de un tema en particular, pero eso no significa que toda la investigación se conduzca bajo esos parámetros, puesto que al final se tiene que demostrar la objetividad de la investigación.

Además, debemos tener presente que las investigaciones en nuestro país son evaluadas por pares, y que esos pares no necesariamente pueden coincidir en opinión con el investigador, pero que sus posturas personales no determinan si la investigación es válida o no, lo que determinará la validez de la investigación es la objetividad con la que se realizó.

Afirmar que todo lo que se investiga en nuestro país es producto de un modelo económico es tanto como afirmar que todos tenemos la misma forma de pensar, como si fuéramos máquinas programadas para pensar y reaccionar todos de la misma manera.

Es lamentable que la política pública en materia de investigación científica este sesgada de esa manera, pero más lamentable aún, que se pretendan tomar acciones para coartar la libertad de investigación en nuestro país.

Porque, aunque muchos podrán decir que solo es el CIDE, muchos nos atrevemos a pensar que eso es solo la punta del iceberg y que, si se logra coartar la libertad y autonomía de un Centro de Investigaciones de renombre internacional como lo es el CIDE, ése será el inicio del fin de la autonomía de las universidades e institutos públicos que tienen su sustento en la fracción VII del Artículo 3° constitucional.

No es gratuito que en México el presupuesto destinado a la educación sea insignificante, tampoco es casualidad que muchas de las universidades públicas a nivel nacional se manejen con limitados recursos o que exista una demanda excesiva de espacios educativos pero que las universidades no cuenten con los recursos humanos y materiales para satisfacer dicha demanda.

Puede parecer paranoia, pero bien lo dice el dicho, “cuando veas la barba de tu vecino cortar…” No se trata solamente de caer en el sospechosismo, para nadie es un secreto que la política de este sexenio ha sido atacar a las instituciones públicas que se dedican a hacer investigación, pero si estamos viendo las modificaciones que se plantean al Estatuto del Centro, para coartar las funciones  del Consejo Académico del CIDE y otorgar facultades plenipotenciarias al Director, entonces no tenemos más alternativa que solidarizarnos, como universitarios y como ciudadanía, con los académicos y alumnos del CIDE, porque permitir la pérdida de autonomía en la toma de decisiones y en la libertad de investigación puede traer consigo un atraso considerable en la producción académica en nuestro país. Ése es un lujo que la educación superior en México no puede darse, puesto que la investigación en nuestro país está por demás marginada, dada la falta de apoyos a este sector.


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