Miguel Moctezuma L.
Miguel Moctezuma L.

Paisaje sociocultural de Zacatecas

Ciudades con una identidad propia: Fresnillo, Jerez y Zacatecas

Fresnillo es una ciudad cohesionadora regionalmente a partir del comercio y la gran variedad de servicios comerciales y bancarios que ofrece, y sigue siendo reconocida como una ciudad minera. Ella es heredera de la música clásica de Manuel M. Ponce, identificada hoy con la música norteña, razón por la cual los migrantes le llaman Fresni-Holliwood; en cambio, su símil en Estados Unidos es Norwalk, Ca. por la gran concentración de fresnillenses. Una característica de los fresnillenses es la marcada estima por su identidad local.

Jerez es la ciudad mayormente identificada con los aspectos migratorios y las grandes bandas de música, heredera de la Suave Patria de Ramón López Velarde y de grandes músicos como Candelario Huízar y de hombres como Francisco García Salinas (precursor del federalismo en México). Es la tierra de Andrés Bermúdez (El Rey del Tomate), migrante exitoso en los negocios de la agricultura en Winters, Ca. quien hizo carrera política como migrante, dos veces como Presidente Municipal de Jerez y finalmente como Diputado Federal.

La ciudad de Zacatecas se le considera un símbolo de la Revolución Mexicana y una ciudad colonial, por sus hermosas construcciones de cantera, sus calles limpias y adoquinadas, y sus majestuosos museos. Desde 1993 es considerada “Patrimonio Cultural de la Humanidad.” Ella es la capital del estado y también el centro político por excelencia. Cuenta con la mayoría de los servicios, incluyendo distintas opciones de la educación superior.

 

Las culturas populares

La entidad cuenta, según nuestra percepción, con dos tipos de cultura popular preponderantes y cuyas fronteras de distinción no son fáciles de precisar: éstas son: a) la cultura ranchera, b) la cultura campesina.

La cultura ranchera, muy difundida en el cine mexicano de los años 40 del Siglo XX abarca un espacio de manifestación desde la Zona conocida como de Los Cañones de Tlaltenango y Juchipila hasta el municipio de Chalchihuites. Ésta es la zona en donde Zacatecas vivió con intensidad el llamado Movimiento Cristero. Realmente se trata de manifestaciones culturales y sociales que se comparten con la Zona de Los Altos de Jalisco.

La cultura ranchera se caracteriza por una diversidad y riqueza de manifestaciones y se alimenta de tres fuentes a) la sobrevivencia de una fuerte cultura comunitaria que deriva del ranchero, pequeño propietario privado, heredero de las pequeñas posesiones que caracterizaron a los asentamientos humanos precolombinos que les dieron a sus habitantes una aureola de orgullo identificado con lo indomable de los caxcanes y de más grupos étnicos;

La presencia de la cultura del ranchero (González y González, L. 1994) y del charro típico, conocedor de las complejas faenas charras y de gustar con sus amigos; cuyo símbolo más importante de la región es El Charro Juárez quien dominaba con maestría las técnicas de la charrería y se hizo famoso por sus habilidades, primero como revolucionario villista, carrancista y obregonista y después, como cristero desafiante del gobierno, temido e identificado con la cultura de la región (Vargas Alonso, J. A. H., 2006). Ésta es también la zona desde la cual Antonio Aguilar, Mundo Miranda y Julio Sierra difundieron con tanto éxito la música popular y, c) la tercera vertiente es la amplia presencia de la cultura migrante.

El caballo aún es utilizado como vehículo para ir a dar vuelta al ganado, como medio para el deporte de la charrería (coleaderos, jaripeos y charreadas), así como para pasear por las calles céntricas de los poblados. Sigue siendo un medio de distinción e identidad en los pueblos zacatecanos. El dominio y manejo de las artes de la charrería es parte de la tradición y de los ritos de la masculinidad por los que pasan los jóvenes. Sin embargo, la mujer no está al margen de estas actividades. Un ejemplo de ello es el grupo de mujeres charras encabezadas por Anabel Gamboa de la comunidad de Laguna Grande, Monte Escobedo, las cuales constituyen una distinción y orgullo de la comunidad. Ésta es una de las poderosas razones que los migrantes tienen para reproducir en lugares como Los Ángeles, Ca. y Fort Worth, Tex. las asociaciones de charros zacatecanos, así como la fiesta charra. Es asimismo una motivación importante en la insistencia por la construcción de Lienzos Charros en sus comunidades de origen con remesas colectivas. Se trata de una forma de ser y de vivir la vida comunitaria, la cual se ha mezclado con la cultura migrante, la música norteña y debanda.

La cultura campesina vinculada al ejido y al pequeño propietario que derivó del reparto agrario y del fraccionamiento privado de las grandes haciendas, dando como resultado la formación de la zona más importante productora de frijol en el País. Esta cultura se asocia con el trabajador minero y el artesanado, además, está vinculada asimismo con la cultura migrante, sólo que, en este caso, su presencia es más reciente y, por tanto, menos manifiesta que en la región anterior.

Sus manifestaciones abarcan dos zonas casi contiguas: la primera, desde Fresnillo y Villa de Cos hasta los límites con Durango, Coahuila y Nuevo León; y la segunda, desde el municipio de Guadalupe hasta el de Pinos que colinda con San Luís Potosí y Aguascalientes.

En estas zonas se puede encontrar lo mismo la cultura rural ranchera vinculada al ejido y al campesinado (tal y como se ha descrito anteriormente), así como una vieja cultura aboral de origen minero y artesanal relacionada con la explotación de la minería de metales preciosos y la confección textil en talleres familiares.

El campesino zacatecano se dedica al cultivo de frijol y maíz. Su vasto territorio es un espacio que alberga la población de subsistencia. Actualmente, sus localidades siguen siendo indiscutiblemente espacios de arraigo de extensos sectores de la población en donde se reproduce la práctica de la solidaridad y las redes sociales personales. En esa lógica, los modelos de evaluación de rentabilidad en el campo zacatecano resultan contradictorios a la racionalidad económica esperada de la relación costo-beneficio.


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