QUE LE ENTREN

Ante cualquier contingencia, se llama al frente de la batalla y nadie podrá negar que, por la pandemia, estamos en una guerra sin cuartel. De ahí la necesidad de más médicos, así es que no estaría mal que todos aquellos que hicieron el juramento a Hipócrates, y que andan en otros menesteres, se vuelvan a enfundar en la bata.

Así como lo hizo el doctor Helios Muñoz, director de la Unidad de Medicina Familiar 4 del IMSS, quien dejó la comodidad de su oficina ante el incremento de casos, deberían hacerlo los médicos que andan en la grilla, escondidos en una curul, escaño o de subsecretarios de gobierno. O que le pregunten al secretario de Salud, Uswaldo Pinedo.

Que le atoren, para eso estudiaron, ¿no? No les dará pena que andan perdiendo el tiempo en otras tareas, mientras su conocimiento se anquilosa y su misión de salvar vidas la echan por la borda. Nos faltan médicos y nos sobran políticos, así es que se están tardando. El único problema que ven los venenosos es que los hay como el doctor Narro, que cobrarían hasta por el saludo, ¿no?

 

EN LA PACHANGA

Nadie en su sano juicio puede negar que estamos padeciendo los estragos del relajamiento que hubo en las fiestas decembrinas. ¡Ah!, pero ahí andaba nuestra muy baja clase política buscando “foto pal feis”, organizando posaditas y partida de… rosca.

Todo con tal de ganar adeptos para campañas futuras, porque no vayan a salir con que realmente quieren a la gente. Es más, dicen que el verdadero altruismo se mantiene en silencio, pero cuando hasta pagan para salir en un medio de comunicación, por más pinchurriento que sea, es promoción.

Por ahí ya habíamos comentado de las posaditas que organizó en Guadalupe Violeta Cerrillo, diputada de Morena, o de la partida de… rosca que encabezó Karla Valdez, también legisladora, pero del PAN, en su distrito.

Bueno, de Cerrillo no extrañan las pifias, pero Karla Valdez ¡es médico! No puede ser que cambie futuros votos por enfermos. ¡Tache! Además, posaditas ya las hacen en la Legislatura y roscas… ¡también!

 

DESTINATARIO

El que al parecer no le teme a nada es el obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega; es lo bueno de tener, de muy arriba, buenas palancas. Pues a ritmo de acordeón puso los puntos sobre las íes, al sostener que “no es momento de repartir culpas, de nada sirve lamentarse por el pasado si no asumimos con valentía el presente”.

Y, bueno, como los dueños de la nueva gobernanza todo se lo toman a pecho, los venenosos consideran que el mensaje fue claro, contundente y con el código postal bien definido.

A ver: ¿quién se la ha pasado repartiendo culpas, lamentándose por el pasado, sin asumir con valentía el presente? ¡Exacto! Claro, la jauría de chihuahueños feisbukeros que “defienden” al gobierno.  Seguramente hicieron voto de silencio porque no han dicho esta ostia es mía.

Y fiel a su costumbre, el obispo exhortó al gobierno, sociedad civil, instituciones educativas, asociaciones e iglesias: “todos y cada uno debemos asumir la responsabilidad que nos toca”. ¿Va?

 


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