Ricardo Monreal Ávila
Ricardo Monreal Ávila

En Francia se llevarán a cabo elecciones presidenciales en abril de este año. La candidata de extrema derecha, Marine Le Pen inició su campaña criticando la manera en que Emmanuel Macron, quien intentará reelegirse, ha manejado la pandemia.

Gustavo Petro, el candidato presidencial de izquierda en Colombia, en donde habrá elecciones en mayo, afirmó que el gobierno del presidente Iván Duque ha distribuido las vacunas en forma desigual y con codicia.

En Brasil, la reelección del presidente Jair Bolsonaro se antoja difícil, al enfrentar a un popular Lula da Silva, quien catalogó a su contrincante como genocida, por la “incompetencia” con la cual condujo las acciones frente a la pandemia.

En Estados Unidos, Joe Biden llegó a la presidencia en noviembre de 2020, después de vencer a Donald Trump. Su campaña se basó mayoritariamente en señalar los errores que el entonces primer mandatario cometió, al intentar hacer frente a la pandemia.

La Unión Americana, al igual que el resto del mundo, enfrenta hoy el mayor pico de contagios en lo que va de la pandemia, debido al surgimiento de la variante ómicron. En modo paralelo, la popularidad de Biden ha sufrido una caída considerable, y Trump ha vuelto a aparecer en Arizona con el fin de apoyar a los candidatos republicanos que se presentarán en las elecciones intermedias de este año, para renovar ambas cámaras y elegir gobernadores. Su argumento en contra del actual presidente es, obviamente, su incapacidad para el manejo de la pandemia.

El caso estadounidense demuestra que el uso político de la pandemia es sumamente efectivo para ganar simpatizantes, pero también puede generar un desequilibrio importante en los gobiernos. Biden está por cumplir su primer año como mandatario, un periodo, si bien corto, suficiente para que la población se desmotive, no debido a la actuación de aquél, sino a la frustración generalizada de seguir conviviendo con la pandemia. Esto, a su vez, abrió la puerta para el inicio de una carrera presidencial anticipada en la que probablemente Donald Trump intentará regresar al poder.

En México, este año se elegirán seis gubernaturas, y se espera que en la mayoría triunfe MORENA, al igual que el año pasado, cuando logró la victoria en la mayor parte de los estados en donde se eligieron titulares del Ejecutivo. Esto se debe en parte a que, a diferencia de otras latitudes, en nuestro país el presidente Andrés Manuel López Obrador ha mantenido niveles de aceptación elevados.

Sin embargo, por parte de quienes esperan frenar la transición política que está corriendo en el país, no han sido pocas las críticas respecto al manejo de la pandemia, y aunque en sí mismas éstas son sanas para la democracia, no es ético utilizar el tema como capital político.

Aunque la COVID-19 ha acelerado el ritmo del péndulo político en general, también permite recordar la importancia de los movimientos y las causas sociales para la supervivencia y el sostenimiento de las naciones, por lo que para el caso mexicano puede ser un factor más de transformación, y no un motivo de retrocesos a las fórmulas y los modelos que en el pasado ya demostraron su incapacidad de ofrecer desarrollo y bienestar.

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