EL FINANCIERO
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La cifra de víctimas mortales luego de los devastadores deslaves e inundaciones que barrieron una región montañosa del estado de Río de Janeiro, Brasil, subió a 38 personas, informaron las autoridades locales este miércoles en un comunicado.

Tras el diluvio que azotó la ciudad de Petrópolis el martes, el alcalde Rubens Bomtempo reportó que el número de fallecidos podría aumentar a medida que los rescatistas avanzan entre los escombros.

Rosilene Virgilio, de 49 años, lloraba este miércoles al recordar las súplicas de auxilio de una mujer a la que no pudo salvar.

“Ayer había una mujer gritando ‘¡Ayuda! ¡Sáquenme de aquí!’ Pero no pudimos hacer nada, el agua salía a presión, el lodo salía a presión”, contó a The Associated Press. “Por desgracia, nuestra ciudad está acabada”.

Petrópolis es una ciudad de influencia alemana que lleva el nombre del antiguo emperador Dom Pedro I. Ubicada en las montañas sobre la metrópolis costera, durante casi dos siglos ha sido un refugio para las personas que escapan del calor del verano y los turistas deseosos de explorar la “Ciudad Imperial” de Brasil. Cuenta con majestuosas mansiones a lo largo de sus acueductos, pero sus laderas están cubiertas de casas muy juntas, algunas de las cuales carecen de cimientos adecuados.

El gobernador Claudio Castro dijo que estaba reuniendo toda la maquinaria pesada del gobierno estatal para ayudar en las excavaciones. Informó a los periodistas que los soldados ya estaban trabajando en la región afectada, donde hubo más de 900 muertes por las fuertes lluvias en enero de 2011.

El Departamento de Bomberos estatal dijo el martes en la noche que más de 180 bomberos trabajaban en la región afectada, donde las lluvias torrenciales habían ocasionado ya cientos de muertos en 2011. En la zona cayeron 25,8 centímetros (algo más de 10 pulgadas) de lluvia en tres horas el martes, casi tanto como en los 30 últimos días juntos, agregó.

Imágenes publicadas en redes sociales mostraban autos y viviendas arrastrados por los deslaves y una fuerte corriente de agua en Petrópolis y en distritos próximos. La cadena de televisión Globo mostró casas enterradas bajo el lodo en áreas a las que los bomberos aún no habían podido acceder.

Varias calles permanecían inaccesibles el miércoles debido a la acumulación de autos y enseres domésticos, bloqueando el acceso a las partes más altas de la ciudad.

“Los vecinos bajaron corriendo y yo les di cobijo”, dijo a la AP Emerson Torre, de 39 años y propietario de un bar.

Pero con el torrente de agua, el techo se vino abajo. Logró sacar a su madre y a otras tres personas del bar a tiempo, aunque un vecino y su hija no pudieron huir.

“Fue como una avalancha, cayó todo de golpe. Nunca había visto nada igual”, afirmó Torre mientras los helicópteros de rescate sobrevolaban el lugar. “Todos los vecinos han pedido a un ser querido, han perdido a dos, a tres, a cuatro miembros de la familia, niños”.

El presidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra en una gira de trabajo por Rusia, señaló en Twitter que giró instrucciones a sus ministros para brindar ayuda inmediata a los afectados.

“Que Dios brinde consuelo a los familiares de las víctimas”, tuiteó.

El sureste de Brasil se ha visto azotado por las intensas lluvias desde comienzos de año, con más de 40 muertes en incidentes registrados en la región de Minas Gerais a principios de enero y en Sao Paulo más tarde ese mes.


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