Alfonso Carlos Del Real López
Alfonso Carlos Del Real López

Cartas a Luis Donaldo. Los grandes problemas nacionales. La perspectiva sustentable de las políticas… y de los políticos (I).

 

Cuenta la leyenda, Luis Donaldo, que hace más de seis décadas, Rachel Carson, una bióloga americana, a sus cincuenta años de edad escribió un libro que cambió la forma en que se percibía el medio ambiente -y la interacción del hombre con él-, particularmente por los efectos que la contaminación estaba teniendo en diferentes espacios o ecosistemas. El libro se llama Primavera Silenciosa.

Mucha gente ha hablado sobre la vida y obra de Carson;  suele citársele como un clásico para los estudiosos del medio ambiente. “¿Quieres entender las consecuencias de la mano del ser humano en la naturaleza? Lee a Carson”. Con su lectura, uno reconoce el alcance negativo que puede llegar a tener las decisiones que, bajo el supuesto de “progreso”, pueden tener los seres humanos.

La introducción de su texto es recurrida para sacudir al recién inmerso en la materia ambiental: “Había una vez un pueblo en el corazón de América donde toda vida parecía vivir en armonía con su entorno. La ciudad yacía en medio de un tablero de ajedrez de prósperas granjas, con campos de cereales y laderas de huertas donde, en primavera, blancas nubes de flores flotaban sobre los campos verdes. En otoño, el roble, el arce y el abedul creaban un estallido de color que flameaba y parpadeaba sobre un fondo de pinos. Entonces, los zorros ladraban en las colinas y los ciervos silenciaban. Cruzamos los campos, medio escondidos en las brumas de las mañanas de otoño”.  Un espacio agradable, grato, bonito, generoso.

En esto, Luis Donaldo, Carson parece tratar de describir lo que es una concepción completamente atractiva del entorno natural que conoció. Pero, como en una escena de película de dibujos animados, la autora transita de un paisaje glorioso a uno trágico. Todo cambia para mal: “Luego, una extraña plaga se deslizó sobre el área y todo comenzó a cambiar. Algún maleficio se asentó en la comunidad: misteriosas enfermedades barrieron los rebaños de gallinas; el ganado y ovejas enfermaron y murieron. Por todas partes había una sombra de muerte. Los granjeros hablaron de enfermedad entre sus familias. En el pueblo, los médicos están cada vez más desconcertados por nuevos tipos de enfermedades que aparecen entre sus pacientes. Ha habido varios cambios repentinos y muertes inexplicables, no sólo entre los adultos, sino incluso entre los niños, que se verían afectados repentinamente mientras juegan y a las pocas horas mueren”.

Primavera Silenciosa es una lectura obligada para todo aquel preocupado por cuestiones ambientales, Luis Donaldo, pero también de otras temáticas. La autora trata de transmitir la sorpresa por los cambios tan significativos que provocaron el uso de químicos en el medio ambiente, producto de la idea del hombre de “mejorar”; pero la misma analogía se puede aplicar para el actuar de las personas en cuestiones gubernamentales: personas buscan el poder  -decidir-, delegan responsabilidades a los equipos. Éstos toman decisiones en el supuesto del progreso, y los cambios que realizan resultan ser perjudiciales. Y les gana la soberbia porque no aceptan el error. Y el ciclo se perpetúa.

En la idea que trato de transmitir, Luis Donaldo, Rachel Carson habla de las consecuencias que tiene la contaminacion en el medio ambiente. Ya no hay aves en la primavera. Ya no se escucha el canto de los pájaros. Las decisiones del ser humano del uso de elementos nocivos para el ambiente provocaron una afectación tremenda, que durará por generaciones. Se vivirá un panorama desolado y no sabremos si podremos recuperarnos…

Lo mismo para con los gobiernos, Luis Donaldo. Malas decisiones del ser humano tienen afectaciones por generaciones. Las determinaciones -por acción u omisión- de malos gobernantes, funestos servidores públicos y nefastos representantes populares, a veces no se perciben en “el momento”, pero se resienten por generaciones.

México no ha tenido una perspectiva de “sustentabilidad” en sus políticas. Y no me refiero al desarrollo sustentable como concepto solamente, sino a la idea que alimenta la propuesta de “sustentabilidad” en términos de que lo que hagamos hoy, no afecte a las generaciones futuras. Por supuesto, en los temas medio ambientales está más que presente la idea, pero ésta puede llevarse a otros sectores.

En resumen, Luis Donaldo, quédate con esta idea: en nuestro país está muy arraigada la idea de pensar en la siguiente elección y no en la siguiente generación; en el discurso, el político y los servidores públicos mexicanos alegan estar pensando en las generaciones venideras, pero en la realidad, las acciones demuestran que no. Piensan en su inmediatez, en las camarillas, en los grupitos, en la enfermiza necesidad de trascender como individuo. En un gran problema nacional que aqueja a muchas generaciones de protagonistas de lo público.  Pero ten presente algo fundamental: lo que hoy estan haciendo los gobernantes -tú incluido, por supuesto-  trascenderá generaciones, posiblemente. La perspectiva sustentable de las políticas debe permear. Hay que instrumentarla.


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