Eduardo Valencia
Eduardo Valencia

¡En Blanco!

 

En una trompicada sesión legislativa, a los diputados se les barrió el procedimiento y a cada momento se tuvo que dar paso a recesos porque nada más no le encontraban la cuadratura al círculo. Volvieron a simular que elegirían Órgano Interno de Control.

Eran las 12:17 horas y el morenista Ernesto González solo con su Soledad en el salón del pleno. No se tenía para cuándo y, cuando se decidieron, por ahí de las 13:15 horas, no había quorum.

El enlace gubernamental, Gilberto Zamora, asomado desde su ya cómoda trinchera, veía al horizonte del pleno, cuando el panista Guadalupe Correa lo vio y le soltó que “a ver cuándo baja a saludar”.

“Ya nos vamos”, dijo la panista Karla Valdez, a lo que la neo aliancista Priscila Benítez secundó con “sí, vámonos”. La sesión estaba a punto de reventar, pero llegaron los morenos y la también aliancista Susana Barragán.

Se juntaron 25 diputados y con eso. Maribel Galván, de Morena, se enfrascó con el naranja Enrique Laviada, en cuanto a que si la diputada Fernanda Miranda del Verde Ecologista también se llamaba Georgia o Georgina.

A lo que Laviada sugirió que “si lo castellanizamos”, pero Maribel insistió que es como está en su acta de nacimiento. Iniciaban las lecturas y el petista Xerardo Ramírez pidió receso para unos ajustes a su iniciativa.

Claro, no todo fue amargura, desazón, anquilosamiento y aletargamiento en la legislatura, ya que Susana aprovechó para endulzar el momento al repartir chocolates entre sus compañeros.

Daban las 14:14 horas y se anunció el “quorum visible”. El abanico de controversias se desató cuando Xerardo presentó un exhorto a la coordinación jurídica del gobierno estatal para que publique decretos aprobados por la 63 Legislatura en el Código Penal y la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida sin Violencia.

Sonaba interesante, ya que tiene que ver con temas para garantizar la seguridad y salvaguarda de las mujeres, así como preservar la integridad y la vida de las niñas, niños y adolescentes, aunado al hecho de prohibir cualquier tipo de tratamiento o terapia de conversión en cuanto a la orientación sexual de las personas; asimismo, la prevención y castigo para los denominados crímenes de odio.

Xerardo lamentó que se tenga que hacer un exhorto para que una reforma de ley sea publicada. Hay un colectivo que requiere que sea publicada. Y lo absurdo es que en la Coordinación General Jurídica no recibieron un decreto.

Una reforma, dijo, con gran trascendencia, que solucionaría conflictos y sancionaría conductas indebidas, quedó pendiente.

“La discriminación es lo peor que tiene la sociedad. La iniciativa surge de la lucha y exigencia de la comunidad; debemos ser congruentes por justicia a ese sector vulnerable. Además, no se genera erogación alguna, la reforma ya aprobada no implica recursos”.

Así es que, apuntó, “es lamentable que por un título, por cambio de destinatario, tengamos que regresarla y empezar de cero, de ahí el exhorto, en cuanto a que sea recibido el decreto, lo exige una parte de la sociedad”.

Hasta ahí todo iba bien, incluso, obtuvo 28 votos a favor y cero en contra, pero (siempre, hay un pero) la morenista Maribel Galván metió una reserva, tras argumentar que, lamentablemente, el procedimiento no fue el adecuado.

“Llevaron un oficio y no con las firmas actualizadas; que corrijan y se modifique. Hay que presentar un oficio debidamente presentado, membretado y con firmas. Debe ser expedido por el presidente de la mesa en la 64 Legislatura; es sólo corregir el procedimiento”, dijo.

Xerardo sostuvo que la coordinación general jurídica tiene una sobreobligación, debe velar por los intereses de la gente, así es que vaya un llamado de atención porque, en su momento, se pudo recomponer de manera económica.

“Tenemos leyes obsoletas, hay mucho tema, ya deberían llegar por parte del Ejecutivo una serie de reformas porque hay ordenamientos obsoletos. Hay rezago legislativo. ¿Cuántos decretos aprobados no han sido publicados?”

Maribel, con su ya característica media voz, insistió en que es el procedimiento. Se pudo resolver como trámite administrativo.

Total, que se procedió a la votación. En una esquina, original: 12 votos a favor, cero en contra; con la reserva: 14 votos a favor, uno en contra. Se aprobó con la reserva, la cual especifica que debe llevar el nombre del gobernador actual y el del presidente de la mesa directiva.

Claro, Maribel reiteró que “el tema se subió al pleno sin necesidad”. Y como dijo alguien en gayola: “por qué no es una diputada normal”.

El priista Jehú Salas puntualizó que, si es necesario, se actualice, mientras Xerardo preguntaba “cuál fue el final”. Laviada tuvo que leer textual la reserva, donde se enmarcaba que el documento estaba dirigido al anterior gobernador, por la anterior Legislatura.

La priista Gabriela Basurto trató de explicarles que debieron votar en contra de la reserva y no del documento original, si sólo era cuestión de procedimiento. Y, bueno, la pregunta de varios diputados que quedó en el aire fue: ¿qué votamos?

Así es que, en un día plagado de recesos, a los diputados se les hizo bolas el engrudo y no supieron qué votaron. Xerardo no se inmutó y se dio tiempo para entregar un regalito a su compañera de bancada, Ana Luisa del Muro.

Lo cierto es que, cuando se lo proponen, los diputados sí pueden tener unificación de criterios, ya que en la designación del titular del Órgano Interno de Control todos votaron por nadie, ya que entregaron su voto en blanco. Al menos 24 diputados sí pueden pensar igual. ¿Qué tal?


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