HARTOS

Hasta dónde pretende la autoridad jalar la liga para ponerse a actuar en contra de la inseguridad. La población ya está hasta… allá. La violencia se ha anidado en nuestras calles, mientras que la “autoridad” duerme el sueño de los injustos.

Pero ni en el más remoto de los sueños se llegó a pensar que Zacatecas viviera la barbarie. Ojalá el secretario de (in)Seguridad, Adolfo Marín, demuestre en los hechos sus dichos, en cuanto a que la delincuencia no es dueña de Zacatecas.

Porque si no es dueña, la rentó. Andan desatados y la “autoridad” atada de pies y manos. Y, aunque el clamor es que el secretario se vaya por donde llegó, la experiencia de sobra ha demostrado que eso no resuelve, sin estrategia ni entrega. O sea: con que cumplan su deber.

Peor si para la autoridad son “pequeños problemas”, ¡dicen! Y como lo que menos hacen en la nueva gobernanza es escuchar al pueblo, pues no hacen eco del clamor, que hasta ahora es: si tienen dignidad, ¡que se vayan!

A SALVO”

Ahora sí que se haga la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre. A todo dar que el secretario de Finastransas, bueno, Finanzas, Ricardo Olivares, anuncie que “está asegurado” el cierre de 2022. Total, que el mundo ruede, que el que parte y reparte…

Como para el desgobierno sí hay, sí hay, sí hay, pues que los organismos autónomos se rasquen con sus propias uñas. A ver qué dicen la Fiscalía, el Poder Judicial, la CDHEZ, entre otros a los que pellizcaron para la “nueva gobernanza”. Y ojalá que las “cuestiones administrativas”, el único detalle que advierte Oliveres, no signifiquen que los maestros se queden sin su pago… otra vez.

Sobre todo porque las serpientes se preguntan en qué se habrá ido la lana. Si la medida es “el resumen semanal de actividades del gobierno”, que a algún genio se le ocurrió, queda claro que hasta ahora no hay hechos, sólo dichos y muy mal dichos.

ENTRE BANDOS

Sin duda, las sirenas en la 64 Legislatura tendrán que afinar e incrementar su canto, si es que quieren sacar a quien presidirá la Comisión de Derechos Humanos. No será cosa fácil, sobre todo porque se requiere la aprobación por 20 diputados de 30.

La pregunta del millón es: ¿de dónde los sacará cualquiera de los dos bandos? Morena y sus menguados aliados la tienen más complicada, ya que les falta convencer a diez diputados para completar. Y, a como están las cosas, se ve como que está en chino, arameo y sánscrito. La nueva mayoría tendría que cantarle bonito y con buen tono a cuatro. ¿Quién da más?

La situación es incierta, ya que, en las más recientes sesiones, las veletas hicieron presencia. Son cuatro los indecisos, intermitentes, porque un día están con Chana y otro con Juana, así es que lo que se necesita es política-política y esa medicina, en la Legislatura, muy pocos la conocen. Ni la congruencia, la convicción ni mucho menos la dignidad.


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