Óscar Novella Macías
Óscar Novella Macías

Dispense usted, ahora la ruta es hacia la izquierda

 

“Amo la libertad de la América

más que mi gloria propia,

y para conseguirla

 no he ahorrado sacrificios”

Simón Bolívar

 

Latinoamérica está de júbilo, ya que después de dos intentos anteriores, tal como sucedió con el Presidente López Obrador, el triunfo de Petro en Colombia se suma a la ya amplia lista de países gobernados por la izquierda. La trayectoria de Petro se ha caracterizado por su activismo ambientalista, haber sido Alcalde de Bogotá y Senador de la república desde 2018, además de pertenecer al M-19 un núcleo de la Guerrilla Urbana Colombiana.
Las naciones que han girado hacia el paradigma progresista han sido Perú con Pedro Castillo, Chile con Boric, Honduras con Xiomara Castro, Bolivia con Luis Arce, Cuba con Díaz-Canel, Nicaragua con Daniel Ortega, Venezuela con Nicolás Maduro y Argentina con Alberto Fernández y por supuesto México con Andrés Manuel López Obrador.

A partir de ahora, Suramérica sólo contaría con Gobiernos conservadores en Paraguay (Mario Abdo Benítez), Uruguay (Luis Lacalle Pou) y Ecuador (Guillermo Lasso), estas dos últimas naciones ya han tenido la experiencia de ser gobernados por la izquierda, con Mujica y Correa, respectivamente.

Para la cuna del Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, ha significado todo un suceso político, en tanto que se trata de la democracia latinoamericana más antigua,  será, además la primera vez que gobernará la visión liberal. Es también un llamado a la reconciliación. Se espera que el plan de Gobierno de Petro, contemple agendas como: la recuperación de las riquezas nacionales, el combate a la corrupción, más gobierno y menos mercado, disminución de los índices de desigualdad y corrupción así como la reivindicación de derechos civiles.

Esta creciente e inopinada configuración política, provocará progresivamente varios efectos: primero, consolidación de las relaciones político-comerciales; segundo, cooperación para el desarrollo regional; tercero, establecimiento de agendas comunes para los problemas compartidos tales como: migración, pobreza, desigualdad, déficit educativo, sistemas de salud precarios, producción, consumo, combate al narcotráfico y consumo de drogas, etc.

Ya hay una ruta propuesta para generar estas condiciones de integración: como lo ha planteado México, el establecimiento de una organización de estados similar a la Unión Europea. Adicionalmente esto permitiría la implementación de un esquema más igualitario y respetoso en la relación entre EEUU y el bloque latinoamericano.
Resulta relevante la fuerza que México ha ido construyendo como líder del bloque. Es por esto que toma sentido la declaración «México hermano mayor de América Latina» que el Presidente López Obrador ha emitido con profunda convicción.

Ante ese novedoso escenario, organismos como la OEA en especial, tienden a convertirse en elefantes blancos, herramientas inútiles, oficinas burocráticas sin funcionalidad y, en el peor de los casos en obstáculos. Deben recomponerse o de plano desaparecer, para dar cabida a otros nuevos, acordes a esa nueva estructura continental, considerando que Brasil sería en siguiente elemento en la ecuación, que respondan y articulen la futura forma de hacer diplomacia sin tener que voltear a ver y pedir permiso a quienes han depredado y se sienten dueños de nuestra; ahora despierta y vibrante patria: América.


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