AGENCIA REFORMA/NTRZACATECAS.COM
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La destrucción de la naturaleza afecta tanto a las finanzas públicas que podría empujar a algunos países a la bancarrota o quiebra, advierte un reporte dirigido por economistas de la Universidad de Cambridge, ubicada en Reino Unido.

Los especialistas realizaron las primeras calificaciones de crédito soberano ajustadas a la biodiversidad. Quiere decir que evaluaron la solvencia de países tomando en cuenta la degradación del medio ambiente.

Actualmente, agencias como Moody’s, Fitch y Standard & Poor’s (S&P) incluyen en sus calificaciones riesgos difíciles de cuantificar, como posibles eventos geopolíticos, pero en general ignoran las consecuencias económicas de la degradación ambiental y la pérdida de biodiversidad.

Según los autores, sus simulaciones con inteligencia artificial son cautelosas, dado que sólo cubren pesquerías, producción de madera y polinización, cuando en realidad la degradación ambiental afecta otros aspectos, como la salud humana y el suelo cultivable.

La pérdida de biodiversidad, afirman, es tan difícil de cuantificar que es considerada como el «Santo Grial» de las finanzas ambientales. Por eso se limitaron a tres cuestiones.

Los economistas estudiaron 26 países en su reporte, entre ellos México. Más de la mitad podrían enfrentar bajas en su calificación de crédito soberano como consecuencia de un colapso parcial de pesquerías, producción de madera tropical y polinización silvestre.

En los 26 países, dichas caídas podrían incrementar el pago anual de intereses de deuda hasta 53 mil millones de dólares al año.

Muchos países en desarrollo quedarían en riesgo significativo de incumplir el pago de su deuda soberana. Si esto ocurre, estarían en bancarrota o quiebra, apunta la Universidad de Cambridge en un comunicado.

¿Qué tan grave podría ser?
Cada agencia cuenta con sus propias escalas de calificaciones. La de Moody’s, por ejemplo, va de Aaa (para obligaciones de la más alta calidad sujetas a riesgo crediticio mínimo) hasta C (obligaciones que suelen estar en incumplimiento y es poca su perspectiva de recuperar capital e intereses).

En un escenario «business as usual», es decir, que sigue la tendencia actual sin cambios, varios países podrían registrar una baja de escalones o «notches» en dichas escalas para 2030.

China e India, por ejemplo, se encaminan a una caída de dos «notches».

Bajo un escenario de colapso parcial de ecosistemas, la calificación de China podría bajar hasta seis «notches», mientras que Bangladesh, India e Indonesia bajarían cuatro.

Doce de los 26 países, además, incrementarían más de 10 por ciento su riesgo de bancarrota o quiebra, se lee en el reporte.

México, en ambos escenarios, no llegaría a bajar un «notch».

¿Cuáles serían sus repercusiones?
Matthew Agarwala, académico del Instituto Bennett de Política Pública de la Universidad de Cambridge, explicó que una baja calificación en el crédito soberano de un país no sólo afecta al sector financiero, sino a cualquier persona.

«A medida que la pérdida de naturaleza reduce el rendimiento económico, será más difícil para los países pagar su deuda, lo que ejercerá presión sobre los presupuestos gubernamentales y los obligará a aumentar impuestos, recortar gastos o aumentar la inflación», alertó el autor principal del informe.

Al empeorar tales calificaciones, los mercados exigirían mejores primas de riesgo, que son recompensas para los inversores por invertir en activos riesgosos. Eso llevaría a que los contribuyentes paguen más por préstamos, ahondó Agarwala.

La naturaleza y la biodiversidad proveen servicios ecosistémicos, como la polinización de las abejas que ayuda a los cultivos y las plantas que regeneran el suelo y evitan inundaciones. Perderlos significaría grandes costos económicos.

«Las economías que dependen de los ecosistemas se enfrentan a una elección: pagar ahora invirtiendo en la naturaleza o pagar después a través de mayores costos de endeudamiento», sostuvo Matt Burke, profesor de la Universidad Sheffield Hallam.


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