Todo y nada
José Manuel Ríos
Martes 9 de marzo de 2010
Candidatus habemus
Ya tenemos candidatos. El día de ayer se completó el póker de candidatos a la gubernatura del estado. Después de escarceos, fintas, pactos y convenios, los partidos políticos han designado a su candidato a la gubernatura; en la contienda estarán un senador, un diputado local y dos presidentes municipales, todos con sus respectivas licencias, actuales o futuras. Un somero análisis de estos candidatos lo haremos por orden de aparición en el ruedo electoral. Por el Partido del Trabajo (PT) compite David Monreal, quien fue designado candidato de este instituto político en enero, pero que luego declinó a favor de Miguel Alonso, virtud al pacto coalicionista con otros partidos; destruida la posibilidad de una coalición triunfadora por un berrinche lopezobradorista, David Monreal retoma la candidatura petista renunciada. David tiene sobre sí la sombra de su hermano Ricardo; sin embargo, a David se le debe juzgar por su actuación al frente de la presidencia municipal de Fresnillo, por su trabajo como alcalde.
El segundo candidato es Antonio Mejía Haro, su carrera política se inicia bajo la conducción de Ricardo Monreal; actualmente senador de la República, Mejía Haro es, tal vez, el candidato más débil. Su candidatura es producto de una incontrovertible demostración democrática de su grupo, el del Partido de la Revolución Democrática (PRD). A los pretensos perredistas se les dijo escuetamente que los resultados de las encuestas favorecían a Mejía Haro y sanseacabó. Las protestas aún están en vigor; el PRD debe resolver, por mandato del Tribunal Federal Electoral, los cuestionamientos vertidos por Tomás Torres y otros perredistas que, al final de cuentas, volverán a ese tribunal ante la obstinación perredista. Su paso por la administración pública, el sector agropecuario, y luego por la Cámara de Senadores no se puede calificar como buena, mucho menos como brillante, ha sido un personaje gris. Si Toño no levanta, puede ser catafixiado hasta por el chamaco azul.
El tercero en el cartel es Cuauhtémoc Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), que al igual que a David Monreal habrá que juzgarlo por su actuación al frente de la administración municipal, gestión que tuvo y tendrá que enfrentar vicisitudes en lo político y en lo legal; la última de estas adversidades es la lista de aviadores aparecida hace días; tal vez en lo que respecta a la industria aeroespacial compite con la Secretaría de Desarrollo Económico del gobierno del estado. La elección de Cuauhtémoc Calderón como candidato panista ha mostrado que las presiones del centro surtieron efecto; con la crisis política y moral que vive actualmente el PAN, es comprensible la designación de Calderón y la derrota de J. Isabel Trejo. Desde la designación de Vicente Fox como candidato a la presidencia de la República, el PAN ha preferido ganar el poder aunque tenga que perder el partido. De ahí los derrapes de su actual presidente nacional, César Nava, que aunados a la deficiente gestión de Felipe Calderón, ha convertido al PAN en un partido sin identidad, sin principios, que con el fin de ganar, se ha aliado con los perredistas, los mismos que llamaron ilegítimo y espurio a Felipe Calderón. Todo puede sacrificarse por el poder.
El cuarto de la tarde es Miguel Alonso Reyes, candidato de la coalición conformada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), y que el día de ayer, en la Plaza de Armas, fue ungido como candidato de esa coalición. Al igual que David Monreal y Antonio Mejía Haro, Miguel Alonso inicia su carrera política bajo la égida de Ricardo Monreal. Sin embargo, no por eso tiene que seguir siendo monrealista, debemos conceder el beneficio de la duda; debemos considerar que su desarrollo no necesariamente significa sometimiento a quien le dio la oportunidad de aparecer en público. Sobre Miguel pesa el lapso de silencio o indefinición que se produjo luego del fracaso de la coalición PRI-PT; los tiempos aquellos no eran para guardar silencio monacal, debió aprovechar el momento para cimentar su candidatura aliancista. ¿Ese silencio le producirá problemas a Miguel Alonso? La respuesta no está en el viento.
La pregunta: Si la Secretaría de Desarrollo Económico financia empresas japonesas, ¿podrá financiar el parque industrial que promueve el empresario Jesús López?
