Elige la mejor propuesta
Demetrio Martínez Fidencio (*)
Viernes 12 de marzo de 2010
En este año de elecciones hemos visto pasar un desfile de precandidatos de todos los partidos. Luego de esta etapa vamos a recibir en nuestras colonias a los candidatos a presidentes municipales, a diputados y a la gubernatura. Todos ellos trataron y tratarán de buscar que la ciudadanía los elija. Buscarán tener la preferencia en todas las colonias y comunidades que conforman el espacio territorial en el que desean participar.
Hasta ahora sólo hemos visto cómo los precandidatos se desviven por conseguir que la gente los acepte. Reparten cobijas, despensas, chalinas, etcétera. Abusando de la necesidad de la población hacen hasta lo imposible por conseguir el voto. Y es en esta etapa cuando las colonias, las comunidades, la ciudadanía tienen mayores beneficios. Porque resulta que una vez que los candidatos logran obtener el cargo público se olvidan que están representando al pueblo.
Es lamentable cómo los precandidatos y ésos que en una etapa siguiente van a ser candidatos ni siquiera conocen sus distritos, peor aún, no conocen las necesidades que apremian a los habitantes de su distrito, su municipio o el estado. En estas circunstancias, para el elegido resulta ser muy complicado saber sobre qué temas debe legislar o qué programas debe implementar para su distrito o municipio. Es decir, ante el desconocimiento del acontecer de los barrios y localidades que componen la extensión territorial en el que se le eligió, se torna una cuestión complicada para el flamante diputado, presidente municipal o gobernador. Pero esto es, en el mejor de los casos, puesto que existen otros personajes que a pesar de conocer la problemática, no les interesa apoyar a la gente que logró conseguir su espacio público.
Todo esto ocurre en virtud de que al momento de designar una candidatura no se realiza con base en las características del personaje a elegir, sólo importa en ese momento que sea primo, tío, sobrino, compadre o amigo del que tiene la posibilidad de asignarlas. De tal suerte que aquel personaje que resultó favorecido y que es amigo del que designa, pero no tiene su domicilio electoral en el distrito o en el municipio en que se le colocó como flamante candidato, se ve obligado a cambiar su domicilio para cumplir con ese requisito, resultando un desconocimiento de lo que acontece en aquel lugar.
Así se vuelve un círculo vicioso, porque el que resulte electo y ocupe el cargo público va a querer que su compadre, amigo o pariente quede en su lugar.
En este sentido, ciudadanía zacatecana, si en su colonia o comunidad los visita un candidato, revisen su propuesta y el proyecto que pretende implementar. Exíjanle que haga un compromiso serio con ustedes. No permitan que se aprovechen de la necesidad que les aqueja. El voto de cada ciudadano vale más que una despensa y que cualquier dádiva. Ello no implica que no tengan que recibir los apoyos que los candidatos les ofrecen. Reciban todo y exíjanles mucho más, pero no comprometan su voto. Todos somos libres de elegir a quien nosotros creamos que es el mejor. Hagamos un ejercicio ciudadano este 4 de julio en el que la ciudadanía elija la mejor propuesta para nuestro estado, para nuestro municipio, para nuestros distritos.
(*) Integrante de Nueva Visón Social, AC
