Lujambio y la mezquinidad
Arturo Rivera Trejo
Martes 31 de agosto de 2010
“Cuando no queden hombres para protestar, entonces se levantarán las piedras”.
José Martí
El pasado domingo 22 de agosto del año en curso, el periódico La Crónica presentaba una nota informativa con el siguiente título: “Mezquinos, los que están en contra de celebrar el Bicentenario de la Independencia”. Calificar como mezquinos a los críticos de un evento nacional por parte de Alonso Lujambio, titular de la Secretaría de Educación Pública, lo convierte en una persona intolerante y autoritaria que muestra el estilo derechista en el ejercicio de la administración pública del equipo que hoy mal gobierna éste país.
Y el que esto escribe se ha pronunciado en contra de festejar el Centenario de la Revuelta de 1910 y el Bicentenario del movimiento criollo de 1810, entonces ya me “quedó el saco” y me veo obligado a la réplica contra el señorito Lujambio, porque no es digno de un flamante secretario de Estado y mucho menos si se trata de quien está al frente del sector educativo, asumir una actitud de agresión y descalificación contra los ciudadanos que son muchos y no se pueden expresar en los medios de comunicación que van en contra de los grandes festejos saturados de frivolidad y derroche presupuestal, cuando hay otras prioridades que atender.
Durante la ceremonia de clausura del Programa Jóvenes en Acción 2010, el egocéntrico secretario de Educación señaló que: “…sería un desperdicio imperdonable para los mexicanos que no celebren con alegría y júbilo los 200 años de su existencia, nuestros hijos y nuestros nietos nos reclamarían tarde o temprano”. Pero me pregunto ¿cómo vamos a celebrar con alegría, cuando el gobierno cada mes nos sube el precio de la gasolina, provocado una escalada en el aumento de precios de los productos básicos? ¿Para eso quieren más dinero del pueblo, para pagarse sus frívolas festividades? Lo que nos van a reclamar nuestros nietos es que gastamos como millonarios en un país de jodidos.
Alonso Lujambio debería asumir más en serio su papel dentro del sector educativo y dar la pelea contra las poderosas corporaciones que siguen vendiendo productos “chatarra” en todas las escuelas del país. Alonso Lujambio resulta más mezquino cuando recula ante las grandes empresas expendedoras de refrescos y papitas que finalmente se impusieron y van a seguir vendiendo sus porquerías a los pequeños en primaria y secundaria. Se dice que esos corporativos obtienen ganancias hasta por 10 mil millones de pesos al año en sus ventas dentro del sector educativo, también se dice que las empresas refresqueras son permanente patrocinadores de las campañas de candidatos panistas a diversos cargos públicos y, por ello, éstos les cuidan sus ganancias y sus bolsillos.
Alonso Lujambio debe entender que el sector salud en México gasta más de 40 mil millones de pesos en atender problemas de hipertensión y diabetes debidos, en gran parte, a irregularidades en la dieta de los niños, que luego se convierte en una cultura alimenticia de la obesidad con sus graves consecuencias en la salud y el presupuesto público. Pero eso sí, Lujambio anda como niño con juguete nuevo, prácticamente asume la dirección nacional de estos eventos, desplazando al titular del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, quien oficialmente es el encargado de dichos festejos.
Corresponde, pues, a los políticos de la derecha el aplastamiento, la exclusión y la diatriba contra aquellos que hacen la crítica sustentada y objetiva de las pésimas acciones gubernamentales. Lo mejor sería llamar al debate a esos críticos “mezquinos” que se atreven a cuestionar a los honorable y nobles funcionarios de tipo porfirista contra los que guerrearon hombres como Pancho Villa y Emiliano Zapata, verdaderos luchadores sociales.
No cabe duda de que cada vez los señoritos de la derecha panista demuestran los colmillos de la política autoritaria y verticalista, donde no caben otras ideas si no son las suyas. Y, contra la imposición, el autoritarismo y el engaño. Siempre habrá críticos mezquinos dispuestos a hablar con la verdad o al menos intentarlo, porque hasta con la crítica social pretenden acabar los políticos de la derecha panista. Recordemos: “Cuando no queden hombres para protestar, entonces se levantarán las piedras”.
Así estamos y así nos va.
