¿Suicidas o gánsters?
Martín Carcaño
Jueves 4 de marzo de 2010
Un priísta convencido, de los que parecieran llevar en su mapa genético un sello tricolor de nacionalismo revolucionario a toda prueba, de auténtica visión de Estado, de una apasionada entrega a la noble tarea de la educación, regaló ayer una frase que condensa, en afán de claridosa síntesis, lo que ha pasado durante las últimas semanas en el seno del partido al que, todavía, pertenece nuestro personaje:
Los conflictos de la pequeñez humana –nos dijo– han ocasionado una lamentabilísima pérdida de tiempo.
Obviamente se refería a la actitud de exacerbado protagonismo que trata de disfrazar los verdaderos intereses que han movido desde hace años y siguen “tripulando” a los más cercanos colaboradores y peones que rodean al dirigente estatal priísta, Julio César Flemate Ramírez.
Se ha dicho en otro tiempo, los más fieles aplaudidores y fans confe$o$ de Amalia Dolores García Medina, digámoslo con toda claridad, no necesariamente están en su partido, el de la Revolución Democrática.
La mandataria (saliente) de Zacatecas compró a precio de risa, porque resultaron muy barateros, a varios ex diputados locales del PRI y a otros más, en funciones, como parte de la actual camada de “legisladores”.
Ellos, los gánsters, rodean ahora y tienen secuestrado, literalmente, a quien, se supone, conduce al partido político con mayor potencial de crecimiento, con la posibilidad más cercana no sólo de recuperar el poder en Zacatecas, sino de reencauzar el desarrollo de un estado que no sólo tiene hambre, sino que padece desesperanza y, en el plano netamente físico, las enfermedades ligadas la pobreza extrema, a la miseria galopante que le importa un carajo a los dueños de La Familia Gobernante.
Qué pena, en verdad, qué pena.
A los gánsters “priístas” les llevó mucho más tiempo repartir posiciones de poder (imaginarias o reales) que delinear, por lo menos, un programa de gobierno, un esbozo de aquello que, como oferta electoral, se pondría a consideración de los ciudadanos para que se convenzan de que la “izquierda” demostró, una vez más, que gobierna con la “derecha”.
No son, entonces, muertos en vida o suicidas aquellos que ganarán perdiendo. A eso van.
De salida
Un joven que comienza a entrar en el fascinante y traicionero mundo de la política-partidista ha demostrado que por lo menos agallas sí tiene. Se llama Enrique Eduardo Bernaldez Rayas, y encabeza el Frente Juvenil Revolucionario (FJR).
Durante el más reciente cónclave tricolor estropeó el acomodo de las calabazas. A chaleco, los gánsters pretendían imponer al diputado local Arnoldo Rodríguez Reyes, de sólidos principios morales (ajá, ajá) y de probado compromiso con las causas de los humildes (ajá, ajá), como candidato a presidente municipal de la capital zacatecana (je, je).
El “legislador” tiene, como único mérito, la amistad cercanísima que lo ha convertido, de un tiempo a la fecha, como el más fiel alonsista del condado y 400 millas a la redonda. Nada más.
Ah, bueno, también se hizo panista para obtener una diputación, y de la noche a la mañana es un priísta de conversión reciente…
¡Qué maravilla! ¡Qué maravillo!
