¿Lleva orejones?
Martín Carcaño
Viernes 12 de marzo de 2010
Brincó, bueno, es un decir, el primer “alineado” (¿y balanceado?) con la superior determinación de la oficialidad. Carlos Pinto Núñez es el único a quien no incomoda, en lo absoluto, la posibilidad de que Jorge Miranda llegase a coordinar a los futuros diputados locales.
Cumplióse, pues, aquello de que la mandataria nuestra de todos los días (formalmente ya sólo durante los próximos ¡SEIS MESES!) sujetó a Pinto de una pata y le habría dicho, palabras más, palabras menos, “arreglas el asunto del Cereso y te vas”. En calma el reclusorio de Cieneguillas, al menos por fuera, al ex funcionario ya sólo le interesa conseguir votos y fuero.
Y ahí, justamente, es donde está el pequeño detalle. Mientras Luis Gerardo Romo Fonseca, ex presunto presidente estatal perredista, anda vuelto loco porque nadie le garantiza que él coordinará a los legisladores; los demás, incluidos Miranda y Pinto, andan inventando sus respectivas campañas.
Romo Fonseca, entonces, está como un amigo muy afortunado a quien su abuela multimillonaria dejaría como único heredero, pero, invariablemente, cada vez que le preguntábamos: ¿cómo vas?, respondía algo así como “pues… mi abuelita todavía ni enferma está… no tiene ganas de morirse”. Y, sigue igual. Traducción: Todavía no compran la vaca y ya hasta andan vendiendo los quesos.
En calidad de mientras, por eso mismo, Pinto valora, pondera, diría uno de los clásicos radiofónicos del condado, la posibilidad de ensayar un grito de guerra (electoral) que suene como: “Aquí nunca pasa nada… y si pasa, pues es porque pasa”.
Va, pues, en el otro bando… Alto ahí, compañero, ¿qué pasó con ese respetillo? No, no es el “otro bando”, sino el grupo de los precandidotes perredistos a diputados. También en esa olla, oye, se cuecen habas, y muchotas, por lo visto.
Paráronse de pestañas varios de los interfectos, porque les llegaron noticias de que el real primo Rafael Medina Briones tiene instrucciones precisas de coordinar a los enlistados y a las enlistadas para alcaldes.
“Que se coordine él solo”, fue lo menos que habría dicho otro Rafael, pero de apellido Flores, y por el rumbo de Fresnillo también brincó una liebrecilla orejoncilla cuyas iniciales son JART (¡Sopas, pericote! Juan Antonio Rangel Trujillo), alias “Harto”, quien espera que se hagan guajes los mandos partidistas y uno que otro militante a quien le interese la candidatura a presidente municipal, para que nadie le eche en cara su doble papel, como funcionario y precandidato. Él puede alegar, y capaz que hasta le valga, que es inocente porque no sabe leer, y no leyó la convocatoria de su partido.
De salida
Inútil pedir favores y acomodos a Toño Mejía. Él ya dijo que, como no pudo parar la renuncia de Otilio (¡Oh!-Tilio) Rivera, mejor ya no se mete en broncas.
