
Bogotá.- La senadora colombiana Piedad Córdoba, quien estuvo postulada al Premio Nobel de la Paz 2009, es una aguerrida luchadora por la paz de su país y la principal aliada de los rehenes que aún mantienen en su poder las FARC.
Conocida como “La Negra” por sus seguidores, la bella y carismática mujer de tez oscura y porte altivo, cobró notoriedad mundial en los últimos días al ubicarse como favorita para ganar el Nobel, que al final se le adjudico al presidente estadunidense Barak Obama.
Córdoba deberá esperar un año más para contender de nueva cuenta por el prestigiado Nobel de la Paz, tiempo que sin duda le servirá para robustecer su currículum de comprometida activista humanitaria.
La aguerrida y vertical legisladora, una militante del ala izquierdista del opositor Partido Liberal, es objeto de repudio en Colombia por parte de los sectores conservadores y debe vivir custodiada por un enjambre de guardaespaldas en autos blindados.
Varios grupos ultraderechistas en armas la han declarado blanco militar por su lucha a favor de la pacificación del país y han sido constantes sus enfrentamientos con el presidente colombiano Alvaro Uribe Vélez, quien libra una guerra total contra la guerrilla.
Córdoba cuenta, en contraste, con el absoluto respaldo de los familiares de los rehenes en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) luego que en los últimos años se ha dedicado a luchar por su liberación.
Fue precisamente esta cruzada, que la derecha colombiana observa con recelo y desconfianza, la que le suscitó simpatías y admiración en todo el mundo y la que le valió ser postulada al Premio Nobel de la Paz este año, el cual estuvo cerca de ganar, según la prensa sueca.
Una muestra de su arrojo y verticalidad se produjo en 1999, cuando los paramilitares de extrema derecha, sus acérrimos rivales, la secuestraron por órdenes del líder de ese grupo irregular en ese entonces, Carlos Castaño, quien le perdonó la vida.
Córdoba, madre de cuatro hijos y abuela de una nieta, fue liberada tras varias semanas de cautiverio, lo que se atribuyó a la fortaleza y dignidad que mostró durante su cautiverio, del cual nadie en Colombia pensaba que regresaría con vida.
La congresista de 54 años de edad, oriunda de Medellín, es uno de los personajes que cuenta con uno de los mayores dispositivos de seguridad en este país, que vive un cruento conflicto armado interno desde hace 45 años.
Córdoba estudió Derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, donde realizó un posgrado en derecho organizacional y de familia, y luego cursó la especialidad en Opinión Pública y Mercadeo en la también privada Universidad Javeriana de Bogotá.
El solo anuncio que la congresista era uno de los finalistas para el Premio Nobel de Paz 2009 generó reacciones encontradas en este país polarizado por la guerra interna.
Para los familiares de los 24 rehenes que permanecen en poder de las FARC, Córdoba constituye la mayor esperanza para que sus familiares regresen vivos a casa.
El ex ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, la considera en cambio una “defensora de oficio de las FARC”, mientras que el ex canciller Rodrigo Pardo valora su dedicación a buscar, “contra viento y marea, una salida pacífica al conflicto” interno.
Córdoba creó una tendencia de izquierda en el seno del tradicional Partido Liberal colombiano, mediante una corriente denominada “Poder Ciudadano”, y desde 2007 se ha dedicado a trabajar por la liberación de los secuestrados por las FARC y por la pacificación del país.
La congresista ingresó a la función pública en 1984, cuando se desempeñó como subcontralora de Medellín, cuyo alcalde en 1986, William Jaramillo, su mentor político, la designó después como su secretaria privada.
En 1992 fue electa diputada y dos años después dio el salto al Senado, donde ocupa un escaño desde 1994 gracias a sucesivas reelecciones a pesar de las limitantes para hacer campaña debido a las amenazas contra su vida.
Gracias a sus gestiones y al nivel de confianza que tiene entre los máximos jefes de las FARC, Córdoba ha logrado hasta ahora la liberación unilateral de 18 políticos y uniformados (policías y soldados) que estaban en manos de ese grupo guerrillero.
En la actualidad, la senadora –cuya estrecha relación con el presidente venezolano Hugo Chávez le es recriminada por sectores de su país- realiza gestiones para lograr la libertad de los 24 uniformados que aún retienen las FARC.
“La Negra” suscitó la ira de los seguidores del mandatario colombiano cuando en 2007 declaró durante una visita a México que “todos los caminos del paramilitarismo conducen a Uribe, un presidente paramilitar”.
Ahora, sin embargo, sus esfuerzos para que las FARC entreguen a los rehenes en su poder -algunos de ellos con 11 años de cautiverio- cuentan con el aval de Uribe Vélez.
Además de su compromiso con la paz, “La Negra” -hija de Zabulón Córdoba, un dirigente político de color, y de Lía Ruiz, una mujer blanca y de ojos azules- es una colombiana muy alegre a quien le gusta bailar salsa y escuchar vallenatos.
(Con información de Notimex)
Etiquetas: Colombia, FARC, Obama, Piedad Córdoba, Premio Nobel