Cumple mexicano Fierro Reyna 30 años sentenciado a muerte en EUA
Notimex
Domingo 28 de febrero de 2010
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Dallas.- Cesar Roberto Fierro Reyna, el mexicano con más tiempo sentenciado a la pena de muerte en Estados Unidos, cumplió esta semana 30 años en la cárcel en espera de su ejecución.
Fierro, de 53 años, originario de Ciudad Juárez, en el estado mexicano de Chihuahua, llegó al pabellón de la muerte del Departamento de Justicia Criminal de Texas, el 26 de febrero de 1980 por el homicidio de un taxista Nicolás Castañón, en El Paso justo un año antes.
Su proceso permanece entrampado en los vericuetos del sistema judicial que administra el castigo capital en este país, y que en su caso parece haberse convertido ya en cadena perpetua, además de pena de muerte.
Fierro fue el primer el mexicano en ser sentenciado a la pena de muerte en Estados Unidos, luego de que este país reactivara la aplicación del castigo capital en 1976.
Su sentencia abrió un nuevo capítulo en las relaciones entre México y Estados Unidos, en el cual a lo largo de tres décadas la parte mexicana ha sido fiel en su principio de oposición a la pena de muerte y en la defensa de connacionales, incluso en cortes internacionales.
Siete mexicanos han sido ejecutados en este país y más de 50 permanecen en espera de este castigo. Cada ejecución ha irritado en cierto grado las relaciones México-Estados Unidos, al plasmar las diferentes visiones sobre el castigo capital en uno y otro país.
Fierro ha pasado más de la mitad de su vida en prisión.
Su permanencia en la cárcel ha superado ya el término promedio de una condena por homicidio bajo los estándares judiciales de múltiples países y ha rebasado casi al triple el tiempo promedio que un reo permanece en la cárcel en espera de recibir la inyección letal, calculado en 10.5 años.
Sin embargo, para las autoridades estadounidenses, el tiempo que ha pasado en la cárcel no cuenta. Su sentencia solo se complicará cuando este reciba la inyección letal.
Fierro ha sido sujeto, al igual que todos los más de 300 reos sentenciados al castigo capital en esta entidad, a un confinamiento considerado por muchos como inhumano y que lo largo de tres décadas le ha causado un visible deterioro a su salud física y mental.
El mexicano permanece 23 horas diarias encerrado en una pequeña celda de tres metros por dos, de la que solo puede salir una hora al día, cuando lo sacan a tomar el sol a un patio interno de la prisión.
Fierro ha visto desfilar frente a él a todos y cada uno de los 449 reos que Texas ha ejecutado desde 1982, cuando se reinstaló en esta entidad la aplicación del castigo capital.
El mismo ha estado a punto de ser ejecutado en siete ocasiones, pero maniobras legales han logrado rescatarlo de la cámara de la muerte.
En forma paradójica, el mexicano es de acuerdo con especialistas en pena de muerte, uno de los casos jurídicos más fuertes de presunción de inocencia entre los reos sentenciados a muerte en este país.
