Zacatecas, Zac.- Durante la tercera emisión del programa “Entrevistas”, conducido por Martín Carcaño y Pablo Pedroza, abordó el tema de la importancia de las encuestas en el terreno electoral.
Para sustentar el tema, Francisco Muro González, especialista en temas electorales, aclaró que este tipo de prácticas son una copia del proceso electoral norteamericano que tuvo sus inicios aproximadamente en la década de los años 40.
No obstante, en México son escasas las agencias que se dedican a esta actividad, y aún más las que lo hacen con profesionalismo, comentó.
Muro González dijo, “los estudios demoscópicos o encuestas sirven para conocer cómo van las tendencias y, aparentemente, quién será el ganador, entre otras cosas”.
Agregó que la parte fundamental de una encuesta es más allá de la oferta y la demanda de una campaña, “decirle al candidato qué es lo que espera la gente de él, esto le permitiría establecer su estrategia rumbo al triunfo”.
Respecto de las connotaciones que se suelen atribuir a las encuestas se discutió el hecho de que éstas conviertan a los ciudadanos en un mercado, puesto que existen dos factores que lo determinan: la oferta electoral y la intención de voto de la ciudadanía.
En la actualidad se habla de un mercado electoral, que obviamente sigue los patrones de un mercado económico como tal, porque funciona gracias a la oferta de los candidatos, de los slogans, de las campañas que demandan el voto ciudadano.
Sin embargo, en pasados procesos electorales se acostumbraba declarar triunfador a quien pagaba las encuestas, como el caso PRI con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari y su opositor Cuahutémoc Cárdenas, “en cuyo caso las encuestas se inclinaban por el partido amarillo, motivo por el cual se dio, presuntamente, la famosa caída del sistema”, expuso Muro González.
Recordó que era común que el gobierno pagara las encuestas y que las compañías manipularan la información. Difícilmente el partido gobierno hacía encuestas que mostraran la verdad, pero a partir de ese hecho histórico de 1988 se empieza a profesionalizar el campo de las encuestas, de los pronósticos.
Hasta ahora no he conocido estudios a partir de una encuesta que forme un libro integral de la configuración del voto y lo que conlleva, aseveró.
¿Qué tanto modifica las encuestas el perfil de los entrevistados? Más que responder a esto, una encuesta es un trabajo de investigación que le puede aportar información clave al candidato, como por ejemplo cuál es el segmento de la población que más lo prefiere.
Lo esencial de una encuesta no es poder decir vas a ganar o perder sino conocer los parámetros que le permitan articular una buena campaña y dirigirla hacía un sector específico de la población.
No obstante, los datos de una encuesta deben ser analizados por un experto, “pues muchas veces nos dejamos llevar por las gráficas sin saber interpretarlas de manera correcta”, expuso el especialista.
Mencionó que otro factor influyente en dichos estudios es el desdeño que se hace por el porcentaje de abstinencia.
Los que no contestan forman casi el 55 por ciento de la población y no se puede omitir a esta porción de la población que aún no decide por quien votará, cuando se puede tomar a este segmento como la oportunidad de resarcirse como candidato en términos de competencia política.
Con la liberación del mercado electoral, si se realiza un estudio demográfico en Zacatecas, sobre todo por los efectos migratorios, hay un predominio del sector femenino, gente joven, y se convierten en la base del sector electoral de estado, o un mercado potencial para los postulantes.
“Entonces ¿qué tanta claridad y calidad hay en las encuestas? Desde mi experiencia, apuntó el politólogo, lo que se debe hacer es no dejarse llevar por la gráfica, sino conocer de fondo las necesidades de la gente, desengañarnos por medio de una explicación de los datos arrojados por la encuesta con palabras claras. Las gráficas hacen parecer ganador al que no lo es”, dijo.
Esto porque como mínimo para que una encuesta tenga validez se aplican entre 350 y 400 encuestas para trabajar sobre un 95 por ciento de que los datos estén dentro de lo cierto, otro paso que casi no se sigue es el modo aleatorio de aplicación de la muestra que otorga igual posibilidad de que los habitantes de la población estén representados en la muestra.
Interviene también, la destreza en cómo se levantó la encuesta, hacerla en fases, la formación de una cultura de análisis de datos, así como las características de los encuestados para que la muestra tenga absoluta valides.
En Zacatecas, señaló, 80 por ciento de los municipios practica la alternancia, esto es que el electorado vota por el candidato y no por el partido, lo que hace el proceso de encuesta aún más interesante.
El lado oscuro de la mercadotecnia electoral se da con el llamado voto del hambre que juega con la nobleza de los ciudadanos, aspecto relacionado con el nivel de compromiso de los zacatecanos, de no poner en juego su palabra y votar por el candidato con el que pactó su decisión electoral. ¿Pero es esto vigente todavía o ya se extinguió este tipo de práctica?
Entonces se cuestionó a Muro González: “¿Zacatecas sigue siendo un estado asistencial, dónde las credenciales de elector son guardadas por el partido una semana y se retribuye con despensas a quienes cooperen con esta práctica”.
Al respecto aclaró que la negociación del voto, a nivel local es contraproducente y regularmente se toma como contra propaganda que beneficia al contendiente. Afirmó, “esto es un claro ejemplo de lo que no se debe hacer en política”.
Por otra parte, se da el caso de que cada partido logra ser el ganador absoluto de su encuesta. Ahí lo que hace falta, aseguró el politólogo, es seriedad en el trabajo de las encuestas y no comprar un estudio demoscópico a la medida del escenario político.
En conclusión dijo que Zacatecas es maduro para observar ofertas electorales, es capaz de elegir al mejor candidato e indicó que desde el momento en que el electorado vota por el candidato y no por el partido, automáticamente el que proponga un buen aspirante puede ganar independientemente de la marca que lo patrocine, además, la identidad partidaria se modifica según el perfil de los candidatos.