De Política y Cosas Peores

ARMANDO FUENTES "CATÓN"
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Doña Chalina, mujer dada al cotilleo, compartió con las señoras del Club de Costura su chisme más reciente. Les contó que nueva vecina, una joven esposa llamada Dulcibelia, le había dicho que se iba a divorciar de su marido. El sexo con él era tedioso, rutinario. Al hombre le faltaba imaginación: pas pas pas y…

De política y cosas peores

ARMANDO FUENTES "CATÓN"
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“Rataplán, rataplán, la que quiera coger peces que se moje el cucusclán”. Tal fue el estribillo picaresco que acompañándose con su mandolina cantó don Gerontino en la tertulia de la señorita Himenia. Ella se molestó bastante al oír eso. Le dijo al inconsulto cantador: “Vulgaridades en mi casa no, señor mío”. Y añadió muy digna:…

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ARMANDO FUENTES "CATÓN"
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“Cuando la conocí hacía manoletinas en el cine. ¿Recuerdas lo que eran las manoletinas? A lo mejor ni sabes, porque de joven fuiste muy mochila, de la Juventud Católica, etcétera. Y no me vayas a salir con que manoletinas eran las que hacía Manolete, porque voy a pensar que te estás haciendo güey. De muchachos…

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ARMANDO FUENTES
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Decía un cierto señor, señor muy cierto: “El estado civil perfecto es la viudez”. Y añadía: “No importa que yo sea el muerto”. Muchas viudas pueden volver a casarse porque los muertos no hablan. En cambio, a muchos viudos se les dificulta volver a tomar estado porque las muertas ya hablaron.  Un hombre célibe contrajo…

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ARMANDO FUENTES "CATÓN"
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Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, le dijo a Tetina, joven mujer a quien natura dotó con prodigalidad en la región galáctica: "Lejos de mí la temeraria idea de pedirte que me enseñes las bubis, linda, pero al menos muéstrame una, para poder imaginarme la otra"… Los recién casados se disponían…

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ARMANDO FUENTES
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Un tipo estaba bebiendo desaforadamente en el bar. Su amigo le preguntó: “¿Por qué estás tomando así?”. Contestó el sujeto: “Mi esposa se fue con mi mejor amigo”. El recién llegado se desconcertó. Le dijo: “Creí que yo era tu mejor amigo”. “Lo eras –replicó el individuo–. Ahora tienes el segundo lugar”… La periquita de…

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Armando Fuentes
Armando Fuentes

El viejecito y la ancianita conversaban. Dijo él: “A veces pienso, Veterina, que Dios se equivocó en algunas cosas”. “¿Por qué supones eso, Gerontino?” -se extrañó ella. Explicó él: “Debió haber hecho que tuviéramos los bebés a los 80 años. A esa edad de cualquier modo tienes que levantarte cada tres horas”. Hay maridos de…

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Armando Fuentes
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Don Apoteco, farmacéutico, fue al banco y dejó la farmacia a cargo de su hijo mayor, Apotequito. Le recomendó que atendiera solamente los pedidos acompañados de receta; los otros ya los vería él a su regreso. Mas sucedió que un hombre llegó poseído por gana irrefrenable de rendir un tributo mayor a la Naturaleza, y…

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Armando Fuentes
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Don Augurio Malsinado, hombre a quien adversa fortuna persigue con encono, supo que aquel día no iba a ser su día. ¿Por qué lo supo? Porque al salir de su casa pisó una caca de perro. El ominoso vaticinio se cumplió, en efecto. ¿Cómo no iba a cumplirse si hasta en su nombre lleva el…

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Armando Fuentes
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Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, se jactaba de dominar todas las técnicas eróticas, lo mismo orales que genitales, igual digitales que manuales, más otras de su propia invención tan exóticas y raras que no podían ser inscritas en ninguna de las categorías mencionadas. Cierta noche el salaz sujeto se vio…

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ARMANDO FUENTES
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“¡Qué bien cantas, Melbina!”. “Y eso que tengo laringitis”. “¡Qué bien bailas, Melbina!”. “Y eso que tengo pies planos”. “¡Qué bien haces el amor, Melbina!”. “Y eso que tengo herpes”… El doctor Ken Hosanna salió de cacería muy temprano un domingo por la madrugada. En las afueras de la población se topó con don Arsilio,…

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Armando Fuentes
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Dulciflor, joven soltera, le pidió a su padre que la acompañara a un dispensario. Ahí le anunció solemnemente que estaba en trance de volverlo abuelo. “¡Santo Cielo! –profirió el señor–. ¿Y por qué para decirme eso me trajiste a un dispensario?”. Respondió, humilde, Dulciflor: “Para que me dispenses”. Don Chinguetas y doña Macalota celebraron sus…