Beto Canalla
Enrique Laviada
Viernes 26 de febrero de 2010
Al llegar Carlos Salinas de Gortari a la presidencia de la República dejó ver su indudable inteligencia, una astucia de grandes dimensiones y la seguridad suficiente respecto de su propio plan de gobierno.
Sin embargo, nada de eso habría tenido sustento sin una determinada política social, de modo que Solidaridad se convirtió en la pieza clave para que el presidente gozara de márgenes considerables de acción.
Para mediados del sexenio de Salinas se habían construido miles de Comités de Solidaridad, en asambleas públicas y convenientemente ligadas a las nuevas estructuras territoriales del PRI.
A la vista se encontraba la mejor forma de sustituir al viejo corporativismo por una nueva y más poderosa maquinaria para ganar elecciones.
………..
En ese “proyecto de política social” coincidieron, desde su creación, figuras como Manuel Camacho, Rolando Cordera, Marcelo Ebrard, Luis Donaldo Colosio, Carlos Sobrino, Oscar Levin, Carlos Rojas, Dulce María Sauri, Carlos Flores Rico, María de los Ángeles Moreno, Arturo Warman, Carlos Tello, Genaro Borrego, Enrique González Tiburcio, entre otros.
Esos eran los “años dorados del salinismo” y, ciertamente, bajo su influjo el PRI recuperó prácticamente todo el terreno perdido y amasó una alianza mutuamente conveniente con el PAN de Diego Fernández de Ceballos y Carlos Castillo Peraza.
El PRD, como se recordará, fue reducido a una expresión cuasi marginal y contestataria.
………..
En ese tiempo, Solidaridad también atrajo a muchos dirigentes de la izquierda que se sintieron decepcionados o marginados por el burocratismo y el caudillismo que eran dominantes dentro del PRD.
Pero sin duda, los mejores servicios a la causa del salinismo, desde el campo de la izquierda, provinieron de la incesante actividad del PT.
El crecimiento de ese partido fue exponencial y siempre tuvo argumentos y apoyos suficientes como para contrapesar la política contestataria y sin rumbo fijo del perredismo.
Alberto Anaya (mejor conocido entre sus camaradas maoístas como Beto Canalla) era, pues, el encargado de construir una retaguardia popular que le sirvió al presidente hasta el momento mismo de la crisis final de su sexenio.
Baste recordar que cuando el entonces ex presidente Salinas inició una huelga de hambre para protestar por los malos tratos de su sucesor, lo hizo, para completar el asombro del público, desde una modesta casa en la colonia Tierra y Libertad de Monterrey. Es decir, desde el territorio de su amigo Alberto Anaya.
Para el libro de los recuerdos que casi nadie consulta.
………
Varios años más tarde, Alberto Anaya, todavía al frente del PT, aparece como un sólido pilar en el “proyecto de nación” de Andrés Manuel López Obrador, aparentemente enemigo acérrimo del salinismo.
Para algunos conocedores de los extraños fenómenos que acompañan a la “izquierda mexicana”, ello ha sido más producto de la misma perversidad de Salinas que del furtivo encuentro de algunos liderazgos como el de Beto Canalla en otros tiempos y bajo diferentes circunstancias.
Queda en el aire la maldita duda.
Y no creo que López Obrador crea que todo lo tiene resuelto, a menos que Salinas haya tenido reuniones secretas no sólo con Cárdenas, sino también con él.
Queda en el aire la maldita duda.
………..
Acertijo:
Usted escoja.
