Murillo, enojón
Enrique Laviada
Martes 9 de marzo de 2010
No obstante que Miguel Alonso había presumido en las redes sociales de Internet que la mismísima Beatriz Paredes, presidenta nacional del PRI, le tomaría protesta como “su” candidato a gobernador, se quedó con un palmo de narices.
Lo desairaron, feo.
En lugar de la tlaxcalteca llegó Jesús Murillo, secretario general del tricolor, y encargado de operar los asuntos en los que Paredes, al parecer, prefiere no intervenir.
Lo designaron como padrino.
………
Para algunos atentos observadores de los movimientos tricolores, la ausencia de Beatriz Paredes en Zacatecas se explicaría no tanto por la escasa o regular importancia de Alonso como candidato, cuanto por la decisión de eludir a los medios de comunicación.
Apenas el día anterior Paredes declaraba que el asunto de la firma de un pacto para “blindar” a Peña Nieto frente a una posible alianza opositora que ligara en su contra al PAN y al PRD, a cambio de votos en asuntos de la política económica, era un caso cerrado.
Con eso se enredó el PAN, dijo Paredes, y “pretenden enredarnos a nosotros”, con lo que intentó poner un cerrojo declarativo.
Sin éxito, por cierto, pues el escándalo rueda y rueda.
……….
Dicen que a Murillo le sorprendió que los medios no perdonaran la ausencia de Paredes en el evento de Alonso, y se sintió empequeñecido, menospreciado y se enojó.
Y el que se enoja, pierde.
De modo que el experimentado senador Murillo terminó asediado por la prensa, evadiendo contestar, y en su intento por construir algunas frases alentadoras contribuyó a empeorar el nerviosismo de “su” candidato.
El espectáculo de un Murillo enojón, al lado de un aterrado Alonso, no tiene desperdicio.
Sobre todo porque no existió siquiera un intento de respuesta a los cuestionamientos de un posible “acuerdo secreto” entre Beatriz Paredes y Amalia García, que serviría para explicar la colaboración permanente del tricolor con el gobierno, desde el primer día y hasta el último.
Murillo quiso teorizar y afirmó que el PRI es un partido con vocación de gobierno, o algo por el estilo, sin reparar en que la experiencia zacatecana en esos términos podría traducirse como sinónimos de servilismo y corrupción.
Al estilo Flemate y compañía.
………..
Acertijo:
Tal vez Murillo hasta diga la verdad cuando acepta que desconoce el grado de cercanía que podría existir entre las dos empoderadas mujeres, de quienes muy pronto renegará.
