Ni a cuál irle
Enrique Laviada
Martes 31 de agosto de 2010
Sin duda causó alarma aquí, en otros estados y hasta en el extranjero el hecho de que los pupilos de Miguel Alonso anunciaran su retiro del proceso de entrega-recepción del gobierno y expresaran públicamente su enojo.
Con gesto adusto y casi convincente, Esaú Hernández, Alejandro Tello y su primo Uriel Márquez comunicaron oficialmente que durante un par de semanas les habían estado dando atole con el dedo.
A pesar de que recorrieron algunas dependencias y se reunieron con regularidad, nunca recibieron información confiable y el correspondiente respaldo documental, algo que resultaba poco más o menos una burla.
Ha de ser.
Según las primeras conjeturas, queda claro que Esaú, Tello y Márquez perdieron el tiempo confirmando lo que todo mundo sabe en Zacatecas, es decir, que el gobierno de Amalia García tiene mucho que ocultar.
Estos tres futuros funcionarios “de primer nivel” exhibieron, así, su impericia, su timidez, su indecisión… su exceso de prudencia, pues.
A menos que esa fuera la orden… ¡Y luego alguien se arrepintió!
Lo cierto es que el traspaso del gobierno se encuentra atorado y se abre desde ahora una reyerta verbal de la que difícilmente, creo, obtendremos algo edificante.
Para confirmar lo anterior tenemos ya la postura del “equipo” que representa los intereses de La Señora (así le decían), quienes han dejado en claro que la “suave firmeza” sigue siendo su divisa en el trato con los adversarios.
Así es como Octavio Macías, Eduardo Ruiz Fierro y Javier Calzada respondieron que el gobierno saliente informaría exactamente lo que se les venga en gana y en versión electrónica o documental… ¡Y de acuerdo con lo que establece la ley!
Se supo, incluso, que Macías enviaría a la comisión alonsista un ejemplar (para cada uno de sus integrantes) de la Constitución, como regalo y prenda de buena voluntad.
Ha de ser.
A estas alturas podría decirse, sin mucho temor al equívoco, que los seis, Macías-Esaú-Ruiz-Tello-Calzada-Márquez han logrado convencer al público de su inutilidad.
Ni a cuál irle, pues.
Y es posible que en esas condiciones lleguen al límite del 12 de septiembre, para entonces resolverlo todo por la obra y gracia de la santa conformidad, evitando “una confrontación sin sentido” y todos felices.
Ha de ser.
Acertijo:
¿En qué se parecen los cínicos que se van y los indecisos que vienen?
