Agencias
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Naciones Unidas.- El Tratado Internacional de Comercio de Armas de Naciones Unidas (ONU) corre el peligro de ser aprobado como un documento incapaz de impedir la transferencia de armas a países que violan severamente los derechos humanos.

“Algunos escépticos buscan que el elemento clave del documento de negociación del tratado resulte completamente inefectivo”, dijo Jeff Abramson, director de la Campaña para el Control de Armas, organismo que engloba a los mayores grupos humanitarios en el mundo.

Abramson indicó que el texto base propuesto después de tres semanas de negociación “no hace nada” para evitar que los Estados puedan transferir armas a países en donde hay riesgos significativos de que se violen los derechos humanos.

“No tiene caso tener un tratado de comercio de armas si los acuerdos no tienen sustancia”, declaró el activista en el marco de negociaciones realizadas en la sede de Naciones Unidas este mes y a partir de las cuales se generó un documento base.

El Tratado Internacional de Comercio de Armas sería el primer acuerdo legalmente vinculante en el mundo.

Las negociaciones parten del concepto conocido como “regla de oro”, que pretende evitar que las armas sean transferidas a países, donde se cometen graves violaciones a los derechos humanos.

De acuerdo con la Campaña para el Control de Armas, en promedio, una persona muere cada minuto en el mundo a consecuencia de un arma ligera, además de que miles son abusadas y heridas de manera cotidiana.

A finales de 2010, asimismo, un estimado de 27.5 millones de personas vivían desplazadas internamente por conflictos entre facciones armadas, de acuerdo con la ONU.

Entre expertos y negociadores, México ha sido reconocido como miembro del “grupo de los países progresistas”, que “apoyan fuertemente un tratado integral y robusto”.

En el grupo se encuentran, además, naciones de la Comunidad del Caribe (Caricom), que no incluye a Cuba, además de Alemania, Japón, Nueva Zelanda, Noruega y Suecia, entre los más destacados.

“México ha sido un país vanguardista desde la concepción del Tratado Internacional de Comercio de Armas y forma parte del grupo de países que busca un acuerdo sólido”, afirmó Héctor Guerra, de la Red de Acción Internacional sobre las Armas Pequeñas (IANSA).

Además de que México ha buscado la inclusión de la llamada “Regla de oro”, ha pugnado porque el acuerdo incluya controles a transferencias de municiones, partes y componentes de armas.

Asimismo, trata de incluir la regulación de nuevos desarrollos tecnológicos y de armamentos experimentales que aún no son comercializados, pero que en el futuro de mediano plazo estarán disponibles en el mercado.

“La posición de México es de las más avanzadas, y de las más cercanas a lo que se espera de un tratado sólido de alcance internacional”, enfatizó Guerra.

Pese a todo, el experto de origen mexicano, consideró que un acuerdo robusto “parece complicado” por el poco tiempo que queda para conciliar posiciones. El próximo 27 de julio concluyen en la ONU las negociaciones del tratado.

 


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