Agencias
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Cancún.- A 30 años de haberse detectado el primer caso de VIH/Sida, el destino ya no tiene que ser la muerte, porque los avances científicos en materia de salud han permitido el uso de retrovirales, que te dan una esperanza de vida de 20 a 30 años, señaló Roberto Guzmán Rodríguez.

No obstante, el presidente de la Asociación Red Positiva expuso que el número de enfermos no disminuye, sino por el contrario, se mantiene en ascenso.

Afirmó que esto se debe a que la gente prefiere no adoptar medidas preventivas, por la costumbre de pensar que no se infectará o si lo hace, ya hay medicamentos para retardar las manifestaciones de las infecciones.

Aunado a lo anterior, destacó, que igualmente son los varones homosexuales declarados o no, la principal población afectada por este mal.

Añadió que desafortunadamente está disminuyendo la edad de la población afectada, pues antes, la edad promedio de los enfermos era de 29 años y ahora los jóvenes están contrayendo el VIH a los 20 años.

En la víspera del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, se realizó una marcha de estudiantes, sindicatos y organismos No Gubernamentales, y arrancó la campaña «Sal de Dudas, haz una prueba de VIH», consistente en la distribución gratuita de 20 mil condones, por dos mil taxis del municipio Benito Juárez.

Recordó que fue en 1981 cuando se diagnosticó el primer caso del virus en Estados Unidos, dos años después en México y en Quintana Roo se tuvo el primer registro en 1987, y a la fecha, la Secretaría de Salud reporta dos mil 380 enfermos de VIH/SIDA.

Algunos pacientes están en tratamiento con retrovirales y otros más ya no alcanzaron a terminar este año, en el que se han registrado 209 casos nuevos, y en promedio 20 al mes, indicó el activista social.

Apoyándose en cifras oficiales, mencionó que alrededor de dos mil 200 personas que viven con ese padecimiento reciben retrovirales, en el sistema estatal de Salud y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo cual está representando una esperanza de vida de 20 a 30 años para los enfermos.

El problema, empero, sigue siendo la «muerte» social, la discriminación a la que son sometidos los enfermos. «Se les sigue despidiendo de los trabajos o corriendo de sus hogares», lamentó.

Por eso, insistió en la necesidad de que la gente no espere a llegar muriendo a los hospitales por infecciones, sino que se hagan una prueba, porque del tratamiento oportuno, depende retrasar la aparición del SIDA y prolongar la vida a pesar de ser cero positivo.

Opinó que igualmente las instituciones públicas deben impulsar las acciones de prevención para frenar el avance de la epidemia, pues cada tratamiento por enfermo tiene un costo de 12 a 18 mil pesos al mes y con cada nuevo caso, el gasto se incrementa para las finanzas públicas.

Poco a poco se han conjuntado esfuerzos para el registro de los enfermos, no obstante, se estima que por cada caso registrado, hay un promedio de cuatro a cinco que no lo son, que forman parte de la lista negra.

Las cifras mantienen la misma tendencia, ubicando en 96 por ciento, la vía sexual como medio de contagio y que 68 por ciento, de quienes lo transmiten, son los hombres que tienen contacto sexual con personas de su mismo género.

Lamentó que la gente no adopte medidas preventivas, haciendo como si la enfermedad no estuviera al acecho, o confían en que no les va a pasar, porque ya hay un remedio para amortiguar su impacto.

Refirió que Red Positiva es una organización que lleva años en la lucha por la no discriminación y atención de la pandemia, atiende personas que llegan en shock, en verdadero estado de ansiedad, pensando que se van a morir y por miedo al estigma social.


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