NATALIA PESCADOR/NTRZACATECAS.COM
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MADRID. Mucha expectación despertó el encierro de la ganadería de Cuadri en el vigesimoctavo festejo de la Feria de San Isidro, pero la corrida, en general, tuvo muy poco fondo, y destacó la nobleza de algunos ejemplares faltó el empuje.

Lo más destacable en una tarde con poco contenido lo hizo el diestro Rubén Pinar ante su lote, con faenas de oficio y pulcritud, y tuvo mucho mérito al tratar de imponerse con calidad.

El festejo abrió con el toro Desconfío, negro listón, de 544 kilos, que correspondió en turno al diestro Luis Miguel Encabo, quien saludó por verónicas para después de la suerte de varas entrar a realizar un quite el segunda espada Fernando Robleño, quien estuvo correcto con el percal. Luis Miguel Encabo cubrió con oficio el segundo tercio, dejó tres pares en buena colocación para ser aplaudido por el respetable.

El toro tuvo nobleza, pero faltó raza y no humilló en la muleta de Encabo, quien plantó cara en los primeros compases, aun cuando el toro se metía por dentro. El diestro se esforzó por el pitón derecho para ligar las embestidas, pero el toro se movía poco y no terminó de entregarse. La habilidad es la palabra que define el trasteo del torero que celebró 20 años de alternativa; estuvo errático con la espada y escuchó un aviso para ser silenciado.

El segundo de Luis Miguel Encabo, Astrólogo, de 596 kilos, sin duda, resultó el toro más complicado de la corrida, desde la salida iba con la cabeza arriba, por lo que no se empleó en el capote. Con la muleta se quedaba corto y se frenaba, resultando una faena de escaso contenido y sin lucimiento. Encabo estuvo muy mal con la espada, escuchó un aviso y fue pitado al término de su actuación.

El segundo del festejo llevó por nombre Sembrador, de 523 kilos, tocando en suerte a Fernando Robleño, quien se mostró variado con el capote ante un toro que embistió con fuerza y tuvo recorrido a su salida, destacó en el quite por chicuelinas que realizó. El toro del hierro de Cuadri tuvo movilidad, pero poca fuerza y fondo, resultó con técnica y oficio el planteamiento de faena de Robleño que dejó la muleta en la cara para ligar las primeras series por pitón derecho, muletazos de poder también llegaron cuando tomó el engaño por el izquierdo, ligó tres naturales de buena manufactura. Hasta el último tirón, el torero buscó estar muy por encima de las pocas opciones del toro. La estocada caída hizo que el toro rodara con prontitud; Robleño se retiró en silencio.

Jabato, de 627 kilos, fue el segundo del lote de Fernando Robleño, un toro alto y hondo que peleó con más fuerza en el caballo. El toro, aunque tuvo movilidad, nunca terminó por entregarse a la muleta del diestro, que estuvo firme y solvente, dejó sobre el albero madrileño sólo pases aislados de muy poca transmisión. El astado fue a menos y, a pesar de la técnica empleadas por Robleño, ya no se tuvo mayor lucimiento. De nueva cuenta, se retiró en silencio.

VIGESIMOCTAVO 1-LUIS MIGUEL ENCABO-El tercero de la corrida fue anunciado con el nombre Berraquillo, de 568 kilos, tercero del festejo, un toro noble que ofreció lo mejor por pitón izquierdo en la muleta, permitió mostrar a Rubén Pinar su calidad, llevó el trazo con mucha tersura, algunos largos y templados en un trasteo, que se acompañó de la serenidad y firmeza del torero. Es una lástima que el toro no tuviera más empuje para llevar a un punto más alto la reposada faena del torero, que, desafortunadamente, tuvo poco en el tendido. Estuvo certero con la espada y, por ello, recogió la ovación del respetable en el tercio.

Cerró el festejo Mediador, negro listón de 584 kilos, que permitió a Rubén Pinar ligar series por pitón derecho en las que corrió la mano con mucha suavidad, consiguió momentos muy templados, llegó una tanda en la que dejó un cambio de mano que se convirtió en el instante de más valor. Lo intentó por pitón izquierdo, pero aquí el toro no respondió, acudió sin humillar. Dejó media estocada trasera para recoger la ovación en el tercio, antes escuchó un aviso.


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