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México.- El Metro de la Ciudad de México no sólo transporta a miles de personas presurosas hacia sus lugares de trabajo, escuelas u hogares, también por sus túneles corren más de cien mil metros de fibra óptica que unen a las súper computadoras de la UNAM, la UAM y el Cinvestav, en beneficio de la investigación en México. metro-df

Así, los pasajes subterráneos de la Ciudad de México, por los que marchan los vagones, recrean un triángulo, que a través de 108.457 mil metros de fibra óptica ensamblan a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa (UAM-I), y al Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav).

La fibra óptica, que permite la transmisión de datos a gran velocidad y distancia sin hacer uso de señales eléctricas, descansa sobre unas parrillas ubicadas en las paredes de los túneles, las cuales pueden apreciar los pasajeros durante los trayectos del vagón.

La infraestructura atraviesa un total de 42 estaciones, de cinco líneas distintas: 3, 4, 5, 8 y 9. La Vía 1 corre del metro Universidad de la línea 3 hasta la estación La Raza en la 5, de ahí se va al metro Politécnico, para a través de un túnel de última milla llegar al Cinvestav.

La Vía 2 va de Universidad a Centro Médico de la línea 9, de ahí a Chabacano dirección línea 8, para desembocar en la estación UAM-I, de igual modo llega a su destino por un subterráneo hasta las instalaciones de la Casa Abierta al Tiempo.

La Vía 3 viaja de Politécnico a Consulado de la línea 4, de ahí llega a la estación Santa Anita de la 8, para terminar de nueva cuenta en UAM-I.

En entrevista con Notimex, el titular de la Coordinación General de Servicios de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CGSTIC) del Cinvestav, Mariano Gamboa Zúñiga, explicó que los trabajos de conectividad en los túneles del Metro tardaron cerca de seis meses.

Agregó que el proyecto de instalación en el subterráneo, estuvo supervisado por ingenieros del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, y por sus homólogos de las tres instituciones educativas.

“La instalación de la fibra nos llevó alrededor de unos seis meses, se realizó durante la madrugada, cuando el Metro no prestaba servicio”, indicó Gamboa Zúñiga.

La también llamada delta metropolitana, por su forma de triángulo, es parte del Laboratorio Nacional de Cómputo de Alto Desempeño (LANCAD), que a través de la fibra ofrece a los investigadores de las tres instituciones un rápido acceso a los centros de cómputo.

El supercomputo optimiza cualquier proceso de cálculo, mediante operaciones de punto flotante por segundo (teraflop), a partir del uso de miles de computadoras conectadas (un solo clúster), mencionó Gamboa Zúñiga.

El LANCAD trabaja a partir de una red de fibra óptica monomodo de 72 hilos, a 10 gigas de velocidad. “Si tengo un modelo que necesita hacer una gran cantidad de operaciones y lo hago con una computadora normal, igual y ese cálculo me lleva cuatro meses”, ejemplificó.

“Pero si yo pongo dos computadoras, tres, cuatro, 10, mil en paralelo, puedo reducir a semanas. Entonces el procesamiento en paralelo nos permite desarrollar proyectos muy complejos que con una sola computadora nos llevaría mucho tiempo”, destacó.

De acuerdo con datos técnicos del proyecto cada institución, tienen instalados dos repartidores de fibra óptica, para que cada distribuidor establezca la comunicación con las otras dos.

“Tenemos un anillo interno redundante entre las tres instituciones por si alguna entrada falla lo hacemos por la otra, para conectar a las tres supercomputadoras y puedan atender los proyectos”, mencionó Gamboa Zúñiga.

El Laboratorio Nacional de Cómputo de Alto Desempeño está conformado por las supercomputadoras Xiuhcóatl, del Cinvestav; Miztli, de la UNAM, y por Yoltla, UAM-I, el proyectó contó con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), destacó.

El súpercomputo ofrece sus servicios a toda clase de investigadores de distintas áreas como física, química, biología, bacteriología, inteligencia artificial, entre otras.

De acuerdo con la UAM, el objetivo del Laboratorio Nacional de Cómputo de Alto Desempeño es incrementar la capacidad de cómputo de cada uno de los nodos, al integrarlos en un GRID, en beneficio de todos los grupos de investigación que requieren de esta infraestructura en las tres instituciones participantes.

Además de incrementar la formación de recursos humanos en temas de física, química, biología, matemáticas e ingeniería, que requieren del cómputo de alto rendimiento numérico.

Para la UNAM, este proyecto abre las posibilidades y los entornos del conocimiento a la comunidad científica del país y es un ejemplo más de las posibilidades, en su conjunto, de lo que pueden hacer las nuevas tecnologías de la información en donde no sólo suman sino multiplican los esfuerzos tecnológicos.


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